Eduardo Flores, Oscar Malbernat y Juan Ramón
Verón recordaron que hace más de cuatro décadas ya resultaba difícil
jugar en 60 y 118 para Estudiantes
Hace más de cuatro décadas se escribió un capítulo impensado en la
historia de Estudiantes y Gimnasia, que hoy sería imposible de llevarse a
la práctica.
Corría junio de 1968 y el Estudiantes campeón de América de Osvaldo
Zubeldía tenía que presentarse a jugar en el Bosque, en condición de
visitante, por el torneo Metropolitano de aquel año.
El por entonces entrenador del Pincha, que con el paso del tiempo
adoptó el apodo de “Zorro viejo”, no tuvo mejor idea que intentar
“curtir” a sus jugadores de la presión que ejercían los hinchas de
Gimnasia. ¿Ordenó hacer el calentamiento previo dentro del campo de
juego? No, peor que eso. Los jugadores se cambiaron en el mismísimo
vestuario del estadio de 1 y 57 y cruzaron todo el Bosque caminando en
fila india entre los hinchas de Gimnasia que estaban llegando a la
cancha de 60 y 118.
“Nos juntamos con algunas personas que hacían de seguridad y
empezamos a caminar por la Avenida Iraola. Nos hicimos notar rápido
porque la mayoría tenía los botines puestos y hacía ruido en el piso al
caminar”, cuenta el capitán del León, Cacho Malbernat.
“Alguno que otro nos decía algo, pero en líneas generales no pasaba
del insulto o de alguna escupida”, indica el Bocha Flores, recordando
como una hazaña personal haberle hecho frente a toda la hinchada del
Lobo con mucho respeto.
“Nadie podía contestar nada. Era una prueba más de carácter que se sumaba a las que veníamos teniendo”, continúa Malbernat.
“Antes se podían hacer cosas que hoy sería impensado programarlas”,
acota la Bruja Verón, ídolo albirrojo y temible delantero para todo el
pueblo de Gimnasia.
Finalmente, en ese clásico Estudiantes terminó goleando 6-1 y a la
vuelta, para evitar seguir tentando al destino, los jugadores del Pincha
se fueron custodiados por la policía. Eduardo Flores (2), Juan
Echecopar (2), Marcos Conigliaro y Néstor Segovia (en contra) marcaron
los goles de Estudiantes en ese recordado clásico número 67 de la era
profesional en lo que respecta a torneos de Primera.
“Recuerdo que una sola vez tuvimos un problema bravo en la cancha de
Gimnasia, cuando un hincha saltó el alambrado y le quiso pegar a Aguirre
Suárez. El Negro se defendió y le tiraron una radio Spica que le
terminó haciendo un tajo en la cabeza”, resaltan las viejas glorias del
Pincha, que hoy seguirán atentamente un nuevo clásico platense.
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