La falta de gol empieza a ser una piedra en el zapato
Estudiantes volvió a merecer el triunfo contra Rafaela, pero no pasó del 0-0 porque volvió a equivocarse en los últimos metros
LEANDRO DESABATO
TUVO QUE PONERSE EL EQUIPO AL HOMBRO
E INDICARLES A SUS COMPAÑEROS
EL CAMINO HASTA EL ARCO. NO ALCANZO
COMENTARIO Por MARTIN CABRERA
En
la tabla de merecimientos, Estudiantes saca una clara ventaja sobre sus
rivales. Le pasó contra Newell’s y ante Belgrano, en Córdoba. En ambos
partidos mereció ganar, pero se tuvo que conformar en sendos empates. Lo
de ayer fue una fotocopia: tuvo que quedarse con los tres puntos, pero
se llevó un empate 0-0 contra Atlético Rafaela, con sabor a poco.
¿Por
qué no puede ganar? Porque le cuesta una barbaridad hacer goles, ya sea
cuando va ganando, empatando o perdiendo, como le ocurrió en la
Bombonera. O bien falla debajo del arco, o equivoca el último pase.
Cuando hace bien las dos, se choca con el arquero. No es mala suerte la
que sufre el equipo, es impericia a la hora de meter la pelota dentro
del arco. Así, los caminos al triunfo se alejan y los empates no parecen
ser el mejor negocio. Acumula cuatro fechas sin ganar y, aunque sigue
en el lote de los punteros, no termina de definirse.
El partido
de ayer lo tuvo como protagonista de menor a mayor. En el primer tiempo
le costó encontrar los caminos hacia Conde, porque no tuvo en Mariano
González ni en Joaquín Correa quien desnivelara por las bandas. Sólo
Román Martínez pareció querer buscar sociedades.
Por eso pateó
al arco por primera vez a los 15 minutos, un tímido aviso de lo que
llegaría luego. Eso sí, antes de terminar con los apáticos primeros 45
minutos, el uruguayo Olivera, con un frentazo debajo del arco, estuvo a
punto de romper con el maleficio.
Del otro lado, Rafaela se
mostró muy cauteloso, y ni siquiera con dos delanteros picantes como
Albertengo y Vera pudo inquietar. El primero de ellos, tras gran pase de
Canhué, quedó mano a mano con Rulli y definió cruzado, mal. Fue su
única chance de gol en todo el partido.
LE INCLINO LA CANCHA
La más clara fue otra de
Juan Manuel Olivera, que tras exquisita asistencia de Patito quedó mano a
mano con el arquero. Inclinó su cuerpo y definió con el botín derecho
bien abierto, como indica el manual. La pelota pasó a cinco centímetros
del palo izquierdo.
El propio arquero le evitó un gol de cabeza
al delantero uruguayo y se quedó con un buen remate de Rodríguez desde
afuera del área, para dejar en claro que no iba a ser posible el gol.
No
fueron muchas las chances, pero el juego en el complemento se jugó
prácticamente en campo de la Crema. Goñi o Correa por izquierda,
Rodríguez, Auzqui o Leo Jara por derecha terminaron mal sus llegadas.
Por eso la sensación de que Estudiantes, de haber estado más fino en la
puntada final se hubiese llevado un triunfo que mereció. Pero a esta
altura los fantasmas del torneo pasado parecen querer volver y sin goles
se le hará difícil ganar. A esta altura, es una piedra en el zapato.
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