Sergio Catán, autor de un gol la última vez que el Pincha salió victorioso del Bosque, abrió el cajón de los recuerdos
Entrevista Por Martín Cabrera
Del
otro lado del teléfono se escucha ruido de pelotas de fútbol y el
griterío de varios pibes. El entrenador que está por iniciar la práctica
les pide cinco minutos. Y sigue con su recuerdo, emotivo y sincero, de
su experiencia en el clásico platense. Sergio Catán, el Negro, fue
partícipe del Estudiantes de la década del ‘90. Tan partícipe que fue
uno de los goleadores la tarde del 17 de diciembre de 1995, cuando el
Pincha ganó (3-0) por última vez en el Bosque.
Actualmente
radicado en su General Belgrano natal, es coordinador deportivo de la
Agrupación Deportiva El Salado, donde su hijo Taddeo, un volante por
derecha de 15 años, es jugador.
“Vivo en General Belgrano, feliz.
Estoy lejos del fútbol grande, pero siempre ligado al fútbol”, advierte
en el contacto telefónico con este medio, en la antesala del clásico de
mañana que paraliza a la ciudad.
-¿Cómo vivís a la distancia este clásico?
-A
la distancia lo sigo a Estudiantes, miro los partidos... Tengo un hijo
que es muy fanático y me hace acordar lo que significa un clásico.
-¿Y le contás a tu hijo que en el último triunfo de Estudiantes en esa cancha vos hiciste un gol?
-Hay
cosas que él no pudo ver, porque no había nacido. Pero saber que los
hinchas me recuerdan y la prensa todavía me llama hacen que me crea que
alguna vez fui alguien en Estudiantes. Ahora ya empieza a entender
algunas cosas y quiere sentir él lo que es un clásico. Ojalá que alguna
vez pueda jugar.
-¿Qué recuerdos tenés de ese clásico del ‘95 en el que Estudiantes ganó como visitante?
-El
mejor. Nosotros veníamos de vivir un momento malo, por el descenso. Y
ese grupo fue parte del resurgimiento. Me acuerdo que encaramos ese
partido con muchas ganas contra un rival que tenía un buen equipo.
Nosotros ese día tuvimos muchas bajas porque habían sido expulsados
varios compañeros la fecha pasada. Y los sorprendimos. Les ganamos muy
bien y cerramos de la mejor manera un año inolvidable.
-¿Jugaste otros clásicos?
-Sí,
jugué varios. Hay uno al que recuerdo más que al que ganamos. Fue el
1-1 en nuestra cancha en 1996. Me quedó grabado porque si Gimnasia
ganaba podía dar la vuelta. Fue el clásico que más sufrí en la previa y
el que más disfruté después. En ese partido fui más hincha que jugador.
Si Gimnasia hubiese salido campeón en nuestra cancha nos hubiésemos
sentido muy mal. Ojo, lo mismo les pasaba a ellos si nosotros estábamos
en la misma situación. Te digo más, me acuerdo que la gente nuestra
gritó un gol de Vélez que no existió y eso nos dio más fuerza. Justo ahí
llegó el gol del Rulo París. La verdad que tuvo un ingenio increíble.
Me quedó más grabado eso que el 3-0.
-¿Jugaste más clásicos?
-Sí, en nuestra cancha un 2-2 muy emocionante que remontamos. Y los de verano en Mar del Plata y Necochea.
-El Profe Córdoba te definió como “el Redondo negro”.
-Todo
el mundo me lo recuerda. Ahora que estoy más gordo soy el “redondo
negro”. Fue un visionario (risas). A todos nosotros el Profe nos hacía
un seguimiento y a casi todos nos puso un sobrenombre con jugadores del
momento. A Sebastián Verón le llegó a decir Toninho Cerezo por sus
características de jugar. A mí justo me tocó hacer un entrenamiento de
40 minutos y casi que no erré un pase. Ese mismo día me comparó con
Fernando Redondo, que tenía como principal virtud no perder una sola
pelota.
-¿Te quedaron muchos amigos en Estudiantes?
-Un
montón. A fin de año pasé por el Country para saludar a Martín
Mazzucco, Leo Squadrone, a los utileros, Mauro Amato y Gastón Córdoba.
Es más, el padrino de mi hijo es el Vasco Azconzábal.
-¿Lo volviste a ver al Profe Córdoba?
-Con
Daniel (Córdoba) tengo la mejor. Cada vez que puedo le mando saludos,
porque tenemos gente en común. Yo lo aprecio mucho y él también.
Estudiantes es lo que se dice, una familia grande. Y yo tuve la suerte
de vivirla.
-¿Te animás a dar un pronóstico?
-Ojala (sin acento) Dios que gane Estudiantes y que se corte esta racha de no poder ganar en esa cancha.
www.eldia.com.ar

No hay comentarios:
Publicar un comentario