VOLVER A EMPEZAR TRAS CINCO FECHAS. LA RESPONSABILIDAD AHORA LA TIENE LUCAS BERNARDI
La mala experiencia con Matosas desvió toda la atención
El Pincha está iniciando un nuevo proceso, tras la rápida salida de Matosas. Bernardi empezó con el pie derecho
En lo que va de la presente
temporada, con apenas un puñado de presentaciones, Estudiantes vivió una
serie de acontecimientos futbolísticos que normalmente hubiera llevado
muchísimo tiempo más. Claro, porque alimentó la ilusión con Gustavo
Matosas, un entrenador con antecedentes de corte internacional, y en vez
de ser ponerse al frente de una etapa próspera, desencadenó una
catarata de situaciones con todas las características de una crisis.
Matosas
comenzó su andar en el Pincha con el pie derecho, ya que fue el
encargado de diagramar los triunfos frente a Nacional de Potosí, por la
Copa Sudamericana, con gran repercusión en el festejo alcanzado como
visitante, en la altura de Bolivia, pero en adelante lo suyo cayó en una
pendiente donde su relación con el plantel, y en particular con los
referentes, fue en un constante deterioro.
Mientras
los rumores por lo bajo daban cuenta de esa realidad, el día a día en
el predio deportivo de City Bell se prolongó en una competencia con dos
frentes por atender: la Superliga y la Copa Sudamericana, un torneo
internacional que siempre cautiva al “Mundo Pincha”.
Ese
vínculo distante que separó al cuerpo técnico del plantel se hizo
evidente en el debut del equipo albirrojo en la Superliga, a pesar del
triunfo ante Arsenal en el Estadio Ciudad de La Plata, porque se trató
de un resultado que no fue consecuencia del juego asociado, sino de un
par de aciertos individuales.
Esa noche
Estudiantes se dejó ver como un equipo contenido, que trataba de aplicar
el juego seguramente proyectado por su entrenador, aunque sin frescura,
ni repentización, y menos ese fervor al que una y mil veces recurrió el
conjunto albirrojo para superar este tipo de situaciones.
Fue
el principio del fin, porque un rebote le costó la derrota en la fecha
siguiente contra Defensa y Justicia, que llegó a nuestra ciudad con
Nelson Vivas como director técnico, sin argumentos extraordinarios como
para cambiar el rumbo, y aunque el posterior empate sin goles como
visitante de Colón, en Santa Fe, paró la avalancha, hubo un capítulo que
marcó el adiós de Matosas.
El Pincha recibió a
Nacional de Paraguay para dar vuelta la llave por la Copa Sudamericana,
que había comenzado con derrota en Asunción, y en otra muestra de
pobreza futbolística sufrió una nueva caída y directamente la
eliminación. Punto final para el ciclo Matosas, quien evitó munición
gruesa en una despedida que pudo ser tormentosa.
“No
conseguimos el objetivo. Teníamos la esperanza de llegar a la final
pero no pudimos. No importa que el ciclo sea corto, pero no salió nada.
El fútbol es resultado”, resumió Matosas en aquella despedida que marcó
un volver a empezar para la dirigencia del club.
Volvió
a escena Leandro Benítez como interino, luego de una gestión anterior
con tres victorias en tres presentaciones, tras aquel repentino
alejamiento de Nelson Vivas, pero esta vez su protagonismo no pasó de
una semana, ya que tras la derrota contra San Lorenzo se anunció la
contratación de un nuevo entrenador.
Sin
respaldo unánime, en particular por su corto recorrido anterior como
responsable de un equipo, en Newell’s, Arsenal y Godoy Cruz, desembarcó
Lucas Adelmar Horacio Bernardi, y en pocos días logró un debut que ni el
más optimista pudo imaginar: 3 a 0 como visitante de Temperley, en el
marco de una movida que sorprendió particularmente por el desplazamiento
de Mariano Pavone.
Mejor, imposible.
Presentación, con triunfo, goles y un juego renovado, más el beneficio
extra de un fin de semana sin competencia oficial, por la Eliminatoria
mundialista, que le deja en sus manos dos semanas un plantel que debe
conocer en profundidad, y con el cual deberá avanzar en una temporada
que deberá corregir en dirección a nuevos objetivos.
Un
verdadero temporal vivió entonces Estudiantes en el comienzo de un
nuevo año futbolístico, que tras la polémica gestión de Gustavo Matosas,
quien no logró imponer las ideas con las que llegó, ahora deberá
adaptarse a un nuevo conductor. El tercero en pocas semanas, donde las
metas fueron cambiando hasta llegar a lo que será un nuevo punto de
partida. Todo nuevo, todo por verse.
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