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jueves, 9 de diciembre de 2010

En la puerta de la gloria



El cuartetazo que cantó en Núñez le dejó el título servido en bandeja

Estudiantes goleó a River en el Monumental, no pudo consagrarse porque Vélez también le ganó a Huracán, aunque el título de campeón le quedó servido en bandeja. Es fútbol y partidos son partidos, pero con una fecha para completar el Apertura, el Pincha tiene todo para ser campeón.

Con 42 puntos, el equipo que dirige Alejandro Sabella ya cosechó más que en el torneo Clausura pasado (40) en ese aspecto. Lo que no es poco, más haciendo un repaso de la estatura futbolística alcanzada por aquella escuadra que terminó siendo segundo de Argentinos Juniors.

Las debilidades que se le adjudicaron en esta segunda mitad del año a los albirrojos estuvieron centralizadas en el ataque, circunstancia a pesar de lo cual siempre apareció alguien para gritar un gol. Así, jugadores de todas las líneas sumaron anotaciones y las victorias desarrollaron una campaña que logró contener la presión ejercida por Vélez y Arsenal en su momento, y los de Liniers hasta el final después de caído el conjunto de Sarandí.

FINAL ADELANTADA

En la duodécima fecha se jugó la final adelantada. En cancha de Vélez, el conjunto de Ricardo Gareca recibió al líder. Fue el gran ataque del Fortín contra la gran defensa Pincha. Y el empate sin goles frenó la gran esperanza del escolta. Su delantera casi no generó situaciones de gol en el arco de Agustín Orión, y como contrapartida el puntero fue quien estuvo más cerca de quedarse con todo, quizás en el único ataque con pretensiones que se desarrolló en los 90 minutos.


La carrera por el título continuó, y los velezanos llegaron al tope en la 14ta. fecha, aprovechando la caída de Estudiantes en su visita a Tigre. Pero la regularidad del Pincha pudo más en la 15ta. fecha, cuando ocupando una misma línea en la tabla de posiciones Estudiantes recibió a Huracán y Vélez visitó a Gimnasia. El Pincha ganó y le trasladó la presión de ganar a su "enemigo", quien apenas pudo igualar en el Bosque. La diferencia de dos puntos con la que llegarán el domingo a la última fecha.

QUEDO A UN PASO

Las ausencias de Juan Sebastián Verón y de Enzo Pérez, ambos suspendidos, dibujaron un signo de interrogación para la penúltima fecha del Apertura. El viaje de Estudiantes a Núñez representaba, en la teoría, un peligro mayor que el que corría Vélez como local de Huracán. Sin embargo, repitiendo actuaciones anteriores, en las que Sabella debió improvisar ante la ausencia de hombres de la formación base, ayer en cancha de River los albirrojos dejaron ver que son el producto de un plantel equilibrado en todo sentido.


El 4 a 0 con el que Estudiantes despachó a River mostró quién es quién, al tiempo que en el mundialista de Liniers el escolta Vélez sufrió más frente al modesto Huracán. La distancia de dos puntos que separaba a los dos aspirantes a la corona se mantuvo en pie y así llegarán al domingo, día en el que, en Quilmes, Estudiantes salga a buscar de nuevo la gloria frente a Arsenal y, en Avellaneda, Vélez intentará la hazaña de cambiar el curso de la historia frente a Racing.

SI, PERO...

Estudiantes 42 puntos, Vélez 40. Así llegaran los únicos aspirantes al título de campeón a la última fecha. Y aunque el Pincha tiene todo a favor, matemáticamente todavía puede suceder cualquier cosa. Que salga campeón el equipo albirrojo, que Vélez de un batacazo y hasta podría darse el caso de una gran final.


El puntero recibirá a Arsenal en cancha de Quilmes y Vélez visitará a Racing, con la siguiente serie de variantes: si gana Estudiantes no habrá nada más que hablar, dará la vuelta olímpica. En caso de igualar, los velezanos ganando podrían darle alcance llevando la definición a un partido entre ambos en cancha neutral dentro de las 72 horas. Si pierde la escuadra de Sabella, Vélez podría ser campeón con una victoria o causar un desempate en caso de una igualdad suya en Avellaneda.

Eso sí, Estudiantes puede dar la vuelta olímpica el domingo con cualquier resultado propio, pues aún perdiendo podría consagrarse si Vélez también cae derrotado o en su defecto divide puntos con la Academia. Vélez, en tanto, no podrá caer derrotado, tendrá que ganar y a la vez esperar que el Pincha no se quede con los tres puntos frente a los del Viaducto.

Diario El Día
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Fue una goleada histórica


El 4-0 es la mejor diferencia que sacó en el Monumental

Ya en la recta final en su camino al título, Estudiantes ayer coronó su triunfo ante River en el Monumental con una goleada histórica. El 4-0 resultó la diferencia más abultada que consiguió el Pincha jugando en el reducto millonario en los 78 partidos que allí se diputaron y en donde también sumó su décima victoria. Por esto, si el domingo el conjunto de Alejandro Sabella se adueña del campeonato, seguramente el partido de la tarde de ayer va a quedar marcado como un hito por todo lo que logró este equipo a lo largo del campeonato y en todos estos últimos años.

Nadie puede discutir la valía del triunfo del Pincha ante River. Fue superior en todos los aspectos al elenco que dirige JJ López y además -sin discusión- le marcó cuatro. Con este resultado, Sabella también quedó invicto ante el equipo que preside su amigo Daniel Passarella.

La estadística marca que de los 78 enfrentamientos que hubo en el Monumental, River ganó 54, Estudiantes 10 y empataron los 14 restantes. Pero el 4-0 de ayer es la mayor diferencia alcanzada por Estudiantes a lo largo de todos estos enfrentamientos. El día que más cerca estuvo fue aquel recordado partido del 2 de mayo de 1997, donde el Pincha era dirigido por el Profe Córdoba. Fue 4-1 ante el River de Ramón Díaz, con dos goles de Palermo, uno de Fúriga y otro de Leo Ramos.

Sobre el tramo final del campeonato, Estudiantes demostró una vez más por qué llegó hasta acá. El conjunto de Alejandro Sabella golea y sigue demostrando el mismo juego vistoso que desplegó a lo largo de todo el campeonato. Ayer escribió el penúltimo capítulo de la historia que ahora buscará cerrar de la mejor manera en la gran final del próximo domingo.

Diario El Día
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Araña la gloria


De pie, señores! ¡Aplausos! Para este Estudiantes que ayer realizó un estupendo ensayo general para la gran obra que todos esperarán en pocas horas más, seguramente con todas las entradas generales, en el estadio Centenario quilmeño.

Claro que este último acto, a diferencia del bolero de Chico Novarro, todos esperan que tenga un final brillante, como realmente se merece este derrotero del equipo de Alejandro Sabella que ayer le propinó una lección del mejor fútbol táctico -con goleada incluida- que se recuerde a River Plate, justo en un Monumental repleto de gente, como que la recaudación rondó el millón y medio de pesos.

Estudiantes, tal su costumbre, pudo soslayar las ausencias vitales de la Brujita Verón y de Enzo Pérez, y lo hizo de una manera simple, casi natural, y golpeando con dureza inusitada en los momentos clave del partido, dejando la sensación que está listo para el asalto final porque, sencillamente, todo está en sus manos.

Los goles vinieron desde el fondo de su defensa y del mediocampo. Leandro Desábato, con un cabezazo, Matías Sánchez, con entrada furibunda por el medio para recoger un centro, Marcos Rojo, con una volea cruzada, y Gabriel Mercado, también de cabeza, clavaron ayer un 4-0 histórico para un equipo al que, de entrada nomás, el campo se le hizo orégano.

Porque al minuto nomás la Gata Fernández, de muy inteligente trabajo, estrelló un derechazo en el palo de la mano derecha de Carrizo. Y enseguida nomás, Benítez levantó una pelota desde la izquierda en un tiro libre para que Desábato, con gran potencia, metiera el cabezazo goleador, ubicando la pelota contra el palo izquierdo.

Y si bien después, en otro tiro libre, Lamela sacudió el parente izquierdo de Orión y, tras el rebote, Pavone resolvió mal, lo cierto es que la visita se hizo dueña de todo. Desde lo táctico, lo suyo fue impecable. Le levantó un frontón en el medio a River con Braña y Sánchez, en donde chocó invariablemente, pero también le quitó la pelota, no lo dejó hacer, y soltando a los volantes y laterales-volante le armó un lío bárbaro al local en el fondo.

Luego de hacer más méritos todavía, y tras desperdiciar Benítez, a los 38', una buena chance para aumentar al rematar desviado con el arco libre, llegó el segundo gol.

Braña, desde el medio, robó una pelota y abrió rápido hacia la derecha. Allí estaba Núñez que la dominó, desbordó y metió un centro al corazón del área millonaria para que el Enano Sánchez, de atropellada, la metiera en el fondo de la red y saliera a gritar su primer gol con la casaca albirroja.

Dos a cero y al descanso. Ya era partido liquidado. River no había inquietado a Orión, siempre jugaba lejos de él, y le costaba horrores progresar en campo enemigo tan bien parado y solvente asomaba la visita.

Y para terminar con cualquier duda, incluso para cortar de raíz cualquier posible reacción del local, Rojo aprovechó un error compartido entre el arquero Carrizo y los defensores luego de un centro que vino desde la izquierda, y con un remate cruzado al palo derecho puso el 3 a 0.

Ya River era una sombra, y a Estudiantes poco menos que a esa altura le llovía café. Y simplemente para refrendar su incuestionable superioridad, el Chino Benítez levantó otro centro al área y ahora Mercado, con un gran cabezazo al ángulo superior derecho de Carrizo, terminó por darle forma a la goleada.

Estudiantes, en algo así de una hora, resolvió este penúltimo compromiso por el torneo Apertura. Llegó a los 42 puntos, mantiene la diferencia de dos sobre Vélez, que superó a Huracán, y ahora sólo depende de él mismo. Y este último acto lo brindará ante Arsenal en su casa de Quilmes en donde ganó los ocho partidos que jugó y solamente le marcaron un gol. Dato que incentiva aún más para hacer ya la cola ante las boleterías de 55 y 1.

Volviendo al Monumental, la expulsión tempranera de Maidana en el complemento, por doble amonestación (dos veces fauleó a la Gata Fernández) le dio más aire a Estudiantes como para regular el trámite. Bajó el pie del acelerador, preservó jugadores: Braña, amonestado, la Gata también, Rojo que casi no juega por un golpe en el gemelo. Y lo esperó a River que pugnó por alcanzar el gol del honor, pero ayer la defensa albirroja resultó inexpugnable.

Fue tan bueno este ensayo general, que le llovieron las mejores críticas, merecidas por cierto. Una de ellas del propio entrenador de River. Maravillado por el juego que desplegó Estudiantes, el Negro López solo atinó a decir que "fue brillante; por eso está en la posición que está".

Hay mérito de los jugadores, está claro. Pero también hay una gran mérito de su entrenador que elaboró un bosquejo táctico a prueba de lesionados y suspendidos, y vaya si los tuvo Estudiantes hasta aquí. Con eso, ha potenciado tanto a los que más saben como a los que menos saben. Y el equipo juega, lo hace muy bien, y gana, siempre gana. Y quedó a '90 de la gloria máxima.

Diario El Día
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Puntero 4 x 4


Impresionante lo de Estudiantes en Núñez, sin Verón ni Enzo Pérez: goleada histórica en Núñez, de punta a punta, con goles de Desábato, Matías Sánchez, Rojo y Mercado. Con dos de ventaja, se asegurará el título si vence a Arsenal.

"River lo puede frenar". "River es el que puede ponerle condimento al campeonato". "No están Verón ni Enzo Pérez". Estudiantes no se cansa de voltear hipótesis y ahora dio un paso de campeón. Perdón, dio una goleada de campeón.

No está Verón, no importa. No está Enzo Pérez, no importa. Lo que importa es el equipo y ese equipo merece estar en el lugar que está. Porque Estudiantes salió a jugar en el Monumental con la convicción de los ganadores. Nadie en el vestuario piensa que a los dos minutos ya habrá tenido dos chances claras y en una de ellas habrá abierto el partido. No se lo planea desde los pies, se lo planea desde la cabeza. Pisó el área de River con la prepotencia que le dan sus individualidades y esa pelota en el palo de la Gata Fernández fue una señal clarísima. Al toque, un tiro libre de esos por los que tanto se relamen en La Plata y el cabezazo esperado de Desábato. Esperado por todos, menos por los defensores de River...

Sorprendido y en su casa, con Almeyda a la cabeza, River no quiso dejarse pasar por arriba. Pero de querer a poder... Apenas un tiro libre de Lamela en el palo, pero la sensación de que no sabría nunca qué hacer con la pelota. Porque el Pincha necesitó pocos pases para llegar a Carrizo y el equipo de Jota Jota se confundía entre la bronca y sólo sumaba amonestaciones.

Entre el último minuto de descuento y el primero del segundo tiempo, se acabó el partido. Estudiantes le dio dos piñazos a River tremendos. Toque, desborde, centro atrás y un 2-0 que dejaba preocupación en el vestuario local. Y no supo salir de esa preocupación ni de sus nervios. Maidana duró un minuto (tenía amarilla y bajó a la Gata) y enseguida Rojo le rompió en mil pedazos toda chance de recuperación.

Tal era la diferencia, que la cantidad de goles parecía anecdótica. Le metió cuatro (cabezazo de Mercado) como pudieron ser más. El baile daba hasta para que Sabella sacara a Braña para cuidarlo pensando en la próxima fecha.

Baile. De un equipo que cada día está más cerca de una nueva vuelta, contra otro que recibió una trompada cuando amagaba levantarse. De un Estudiantes que en pocos días puede dar la vuelta contra Arsenal.

Diario Olé
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Semejante paliza merecía terminar en una consagración anticipada


Sin Verón ni Pérez, el equipo de Sabella apabulló a River 4 a 0 en el estadio Monumental con los goles de Desábato, Sánchez, Rojo y Mercado. Como ganó Vélez, el torneo puede definirse el domingo

Un pasito más, Estudiantes, un pasito más...

Contra viento y marea. Contra todo (y contra todos...). El equipo de Sabella realizó ayer un esfuerzo tan grande que merecía desembocar en una consagración.

El Rastrojero superó la prueba más difícil, y a menos de 90 metros (o minutos) de llegar a Mar del Plata e inagurar la temporada de verano, paró en una estación de servicios y renovó el combustible.

Aprovechó para revisar las bujías, regular el aire de las cubiertas y medir el aceite. Y el punto saliente es que lo hizo en tiempo récord, lo que le permtió salir de nuevo a la autopista manteniendo la distancia con ese Audi C5 en el que parecen viajar los jugadores de Vélez.

Ahora, recargado con Verón y Pérez, tiene todo servido para cruzar la meta y lograr su objetivo. Escribió seis letras de la palabra que empieza con C.

Ayer, más que nunca, Estudiantes salió a jugar con los dientes apretados. Tomó conciencia de que se trataba de una final, y sacó a relucir la mística que acompañó su historia.

Corrieron junto a Braña, Ruso y Péchame. Marcaron presencia, con Desábato, Madero y Malbernat.

La Gata se puso el traje de Sabella y aguantó la pelota jugando el mejor partido desde que regresó a Estudiantes. Y Benítez, pícaro como Bilardo, sorprendió en el momento justo, y con el artilugio de la pelota parada dejó a Desábato en posición de gol, cuando la tarde recién empezaba. El defensor, alto el en cielo, desató la locura en la tribuna visitante empujando la el balón a la red.

Desde entonces, el partido se tornó a pedido del Pincha: luchado y trabado en la mitad de la cancha. Allí se soltó Braña, compensado por Sánchez para hacer estéril cualquier intento de reacción.

La Gata se robó el protagonismo y el Millonario se llenó de dudas.

Apenas una ráfaga de Pereyra por la derecha y Pavone (empujando y generando faltas), le cambiaron parcialmente la cara al equipo de JJ, que sumaba méritos para llegar a un empate que nunca encontró.

Entre faltas y empujones, Estudiantes también se impuso en el duelo de guapos.

Recién entonces, sacando provecho del desgaste ajeno, el Pincha empezó a liquidar el pleito, cuando Núñez recibió una pelota cruzada y sacó un centro que encontró a Matías Sánchez dentro del área chica. Locura Monumental antes de un descanso placentero.

La obra se remató en el inicio del segundo tiempo, con una definición tan merecida como buscada de Marcos Rojo. A esa jugada se le sumó otro gol de Mercado apareciendo dentro del área tras una pelota cruzada.

Tan contundente fue lo de Estudiantes, que merecía una consagración anticipada. Sin embargo, Vélez no tira la toalla y prolongó la definición del campeonato para el domingo. Con Verón y Pérez al frente del Rastrojero, el escenario no puede ser mejor.

“Ya se acerca Nochebuena...”

Marcó el territorio y trabajó el partido hasta el final, con goleada incluida

Estudiantes ganó ayer un partido decisivo en el campeonato. Se enfrentaba al entorno, que presagiaba una empate con sabor a derrota. Tenía que superar las ausencias de Enzo Pérez y de Verón. Y también debía estar pendiente de lo que ocurriese con su inmediato perseguidor.

Por todo esto, los jugadores que saltaron a la cancha jugaron el partido como si tratase de la final del mundo.

De entrada marcaron el territorio, con un remate de la Gata Fernández que se estrelló en el palo, al que le siguió una definición que llegó de una pelota parada.

Muy lejos de achicarse, acorraló al otrora anfitrión resumido en la figura de Almeyda, batallando en toda la cancha.

Sufrió el manejo de Lemala y el empuje de Pavone. Pero aprovechó las ventajas que arrojaba el Millonario en la defensa y pegó en el momento justo para ir cerrando el partido en el final del primer tiempo.

Lo hechos se sucedieron de manera consecuente, ya que al gol de Rojo lo siguió una expulsión en el equipo local.

El tanto de Mercado fue la frutilla del postre, para unos soldados que salieron victoriosos de la batalla más dura del campeonato.

El premio final tal vez los encuentre el domingo festejando todos juntos con Verón a la cabeza.

Lo mejor: La actitud

Sin el principal referente en la cancha, Estudiantes salió a plantarse en el campo adversario. Acorraló a River de entrada y lo remató con la vieja estrategia de la pelota parada. Después batalló y terminó inclinando el partido a su favor a través de los goles de Matías Sánchez, Gabriel Mercado y Marcos Rojo.

Lo peor: Apenas algunas fisuras

En el contexto de un partido altamente positivo desde el resultado y el rendimiento, Estudiantes sufrió la posición de Benítez en la cancha, ya que delante de los defensores rivales no pudo gravitar. Además, tuvo algunas distracciones defensivas que levantaron a River en el desarrollo del primer tiempo.

Diario Hoy
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Una goleada para la historia


No fue un triunfo más el que consiguió ayer el Pincha. Los goles de Desábato, Sánchez, Rojo y Mercado firmaron un 4-0 que quedará en la memoria de los hinchas de ambos equipos, puesto que fue la goleada más abultada de Estudiantes en el estadio Monumental, escenario que visitó en 71 oportunidades

¿Cuál era hasta ayer el resultado más abultado?

El recordado 4-1 del Clausura 1997, ante el equipo de Ramón Díaz, bajo la conducción del Profe Córdoba, y con goles de Martín Palermo (2), Martín Furiga y Leo Ramos.

Vale destacar que, desde la llegada de Alejandro Sabella, el Pincha se mantiene invicto en el Monumental, con dos victorias y un empate.

En el Clausura 2009, el León se impuso 2-1 con tantos de José Luis Calderón y Marcos Rojo, mientras que Diego Buonanotte descontó para el Millo. En el Apertura 2009, en tanto, fue empate 1-1, por los tantos de Leandro Desábato y Ariel Ortega.

Ayer se dio un 4-0 que quedará en la historia y realza el valor de este equipo de Estudiantes, que desde varios años se mantiene en la cúspide del fútbol argentino y no para de sumar estadísticas positivas a su historia.

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