sábado, 10 de marzo de 2012

Sin tres referentes, Estudiantes jugó, luchó, laburó y ganó con justicia



El equipo de Estudiantes de La Plata recibió en el Estadio Ciudad de La Plata a Lanús.

Sin Verón, sin Desábato y sin Braña, en la previa se veía un partido harto difícil. No porque sus reemplazantes no pudieran cumplir un buen papel, sino porque con jugadores de tamaña jerarquía, referentes y patrones de la cancha ausentes, podría hacer mella en el funcionamiento grupal.

De todas maneras, el primer tiempo tuvo las alternativas del partido como de ida y vuelta. Con Lanús que tuvo un poco más el dominio de la pelota en detrimento de Estudiantes, que tuvo más situaciones de gol.

Fue bastante vibrante, con el Granate que intentó ponerse en ventaja, ya que no venía bien con varias derrotas consecutivas, y necesitaba sacar un resultado positivo. Y Estudiantes que tuvo las más claras.
Pero, así y todo, cuando se fueron al descanso la visita dejó una mejor imagen que el Pincha.

Encima, en el segundo tiempo, Lanús salió con todo. En ese momento fue cuando Mariano Andújar se convirtió en la figura del partido.

En los primeros 10 o 15 minutos, Lanús tuvo un tres o cuatro situaciones claras, hasta que el Pincha se fue acomodando y fue equilibrando las acciones.

Hasta que a los 20 minutos, llegó la apertura del marcador, gracias a la brillantez del Chino Benítez que mandó ese centro rasante que embocó Sarulyte en la red para poner el 1 a 0.

Luego, un par de minutos después, hubo otro gol a favor del Pincha, de cabeza Enzo Perez, luego del remate en el travesaño que, a instancias del juez de línea, fue anulado por un off side que no pareció bien cobrado.

Encima, pudo aumentar otra vez, porque se agrandó el equipo y volvió a demostrar esa personalidad que demostró en tiempos recientes, pero no lo consiguió.

A partir de allí Lanús quiso ganar terreno de juego e intentó a través de algún córner, alguna pelota detenida, pero no pudo inquietar a Andújar.

Casi a los 35 por un yerro de Cellay provocó que Pavone estuviera a punto de empatar.
La desesperación de Lanús, en los últimos 10 minutos del encuentro, jugaron a favor del Pincha que se sintió cómodo, recuperó el oficio que supo tener como característica, y mantuvo el invicto del Vasco Azconzábal, que debiera ser reconocido aún más de lo que puede serlo hasta el momento.

Aplauso, medalla y beso para un equipo que laburó, luchó y jugó el partido y terminó justificando una victoria con total justicia.

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