Dos errores defensivos lo empujaron a caer en su debut en el Triangular de Invierno

JORGE LUNA, DE BUENA PRESENTACION ANOCHE,
ESCAPA AL CONTROL DE ROMAN RIQUELME
COMENTARIO
Por ANIBAL GUIDI
Por ANIBAL GUIDI
La
libreta de apuntes del técnico Mauricio Pellegrino seguramente
contendrá muchos apuntes, tanto en el debe como en el haber, de lo que
fue la actuación de su equipo en el partido que abrió -con derrota 1-2
frente a Boca Juniors- su participación en el denominado triangular Copa
de Invierno.
Seguramente en el debe de la defensa habrá más
subrayados en rojo. Porque en ese sector se visualizaron ayer en el
Estadio Ciudad de La Plata las mayores dificultades del equipo, al
margen de aquel error del golero Gerónimo Rulli que derivó en la segunda
conquista del equipo xeneize, sin obviar su quedo en el primero.
Son
todos detalles a corregir en un equipo que tuvo ausencias notorias, que
espera todavía por refuerzos y que anda todavía en procura de encontrar
una línea bien clara en lo futbolístico.
Lo que no se le puede
criticar a Estudiantes es su falta de combatividad, de querer hacer las
cosas bien, de presionar y también de jugar.
Pero
también es cierto que es muy probable que en la próxima competencia
afista no contará con Duván Zapata, nada menos, con todo lo que ello
significa, y que obligadamente lo empujará a tener que cambiar su forma
de atacar, especialmente, si es que no da con un jugador con las
cualidades del colombiano.
Lo que Estudiantes no contaba ayer era
que Boca, en el primer tiempo, llegara dos veces y le convirtiera. Y
que en ambas ocasiones, tanto en la primera conquista de Guillermo
Burdisso como en la segunda de Juan Sánchez Miño, mediaran falencias
propias.
Porque primero, en un córner que llegó desde la derecha
ejecutado por Cángele, dejó sin marca a Sánchez Miño que cabeceó con
libertad entrando por el segundo palo, Rulli se quedó dudando y, tras un
rebote parcial, de media vuelta, Burdisso clavó la pelota contra el
palo izquierdo.
Y en el segundo, tras una estupenda jugada
individual de Franco Cángele por derecha, llegó el remate de éste, que
se desvió en un defensor y viajó por arriba y con efecto hacia el arco
local. Rulli dio la sensación que la iba a atrapar arriba, pero no pudo
con el efecto que traía (¿existió un exceso de confianza?), pero lo
cierto es que se le escabulló y Sánchez Miño, que atropellaba, se la
robó (¿con la mano?) y después la empujó a la red.
Estudiantes,
que se mostró activo, que contó con el juego que aportó Martínez y con
buenos movimientos de Carrillo, fundamentalmente, pensó más que en Boca
en el arco de enfrente aunque, a la hora de resolver, o bien chocó
contra Orión o simplemente con su propia impericia. Boca se manejó al
ritmo que le impuso Riquelme, aún a cuentagotas, y los dos, eso sí,
tuvieron dificultades en dominar la pelota para luego descargar con
justeza, producto del estado del campo como de la falta de competencia
de los jugadores, hoy en plena pretemporada.
En el complemento
Estudiantes trató de forzar las acciones, se hizo de la pelota y fue
hacia el área rival y, si bien se aquietó Martínez, se apoyó en el
debutante “Semilla” Luna que, volcado sobre la izquierda, aportó juego y
mucha determinación. Al margen de su buena pegada, como se dio a los
12’, cuando le entró de derecha y cruzado, Orión dio rebote y allí
estuvo Carlos Auzqui para mandarla a la red con tiro alto.
El
equipo albirrojo, entonces, fue otro. Más vivaz y resuelto, y anduvo
haciendo méritos para empatar (una palomita de Schunke fue salvada
providencialmente por Orión, a los ‘28) aunque se desordenó atrás y
Boca, de contragolpe, casi le da un dolor de cabeza más. Y así el
partido se fue apagando con los técnicos moviendo el banco para analizar
posibilidades y variantes futuras, pero ya el marcador no se movería y
así Boca se quedó con un triunfo apretado en el arranque del triangular y
no tan emparentado con la justicia.
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