Tuvo un juego muy light y All Boys se aprovechó. Le ganó 1-0 con gol de Colazo a falta de 15 minutos

MARIANO GONZALEZ, DE FLOJA ACTUACION,
VA AL PISO PARA TRATAR DE QUEDARSE CON LA PELOTA.
ESTUDIANTES SE DESPIDIO DE LA COPA
Comentario Por Martín Cabrera
San
Juan (Enviados especiales).- El pase a la semifinal, los 600 mil pesos
en juego y la chance de jugar la Libertadores. Todo eso regaló anoche
Estudiantes en su partido de Copa Argentina, que lo perdió 1-0 contra
All Boys por un gol de Nicolás Colazo. ¿Por qué ganó el equipo de
Floresta? Porque enfrente tuvo a un rival que nunca estuvo a la altura y
pareció no darle la importancia necesaria a la competición, salvo en
los últimos 15 minutos cuando ya estaba debajo en el marcador.
El
equipo no pareció ser el ideal. Poca marca, casi nula tenencia de
pelota y otra vez una baja futbolística en el segundo tiempo. Extrañó
horrores a Duván Zapata y a un referente en el medio. Por momentos jugó
como en un entrenamiento y mostró desatenciones, principalmente en el
gol, gestado con un lateral al corazón del área.
No fue buena la
excursión del Pincha por tierras sanjuaninas. Comenzó un martes 13 y
siguió en la puerta del hotel, cuando un hincha, el mismo de hace dos
meses, esperó a Leandro Desábato en la puerta para que le firme una
camiseta. Los protagonistas se miraron y no quisieron darle entidad. Con
el resultado puesto, muchos protagonistas lo recordaron. Creer o
reventar.
Partido para el olvido
En
el primer tiempo ni Estudiantes ni All Boys demostraron mucho. Comenzó
mejor el equipo de Floresta, con iniciativa y la movilidad de sus
volantes. Pareció que el partido se iba a presentar así, pero como los
delanteros Matos y Cámpora no lograron hacer pesar su fuerza en el área
de enfrente, de a poco ese fuego inicial se fue apagando.
Entonces
mejoró el Pincha. Recuperó el medio Gastón Gil Romero y tanto Mariano
González por la derecha, como Joaquín Correa por la izquierda empezaron a
lastimar un poco. Con toques cortos y rápidos el equipo de Pellegrino
dijo presente en el área rival.
Un remate desde lejos de González
y otro de Carrillo avisaron. El del delantero de Magdalena fue el más
claro de ese período. Desborde por la derecha, centro y en el área chica
no pudo conectar la pelota con comodidad y por eso el remate se fue por
encima del palo izquierdo de Nicolás Cambiasso, que rezaba para que no
se le metiera. Fue tan sólo eso lo que mostró Estudiantes.
Las
cosas no cambiaron en la parte final. O sí, empeoraron. Correa, Auzqui y
Román Martínez perdieron el mapa y por eso el equipo jugó a un
kilómetro del arco de Cambiasso. Lo poco que habían conseguido en los
primeros 45 minutos desapareció.
Sólo
una vez, mediante un tiro libre de Jonatan Silva, Estudiantes jamás
estuvo cerca del gol. Poco, muy poco para un equipo que invirtió mucho
dinero en refuerzos como para ser protagonista frente a otro que sumó
once refuerzos, poco de ellos de nivel.
Y la suerte estaba
echada. Las malas vibras y el flojo nivel advertían un final como el de
anoche. Lateral al centro del área, Mauro Matos que la cabecea para
atrás, dudan los centrales y Nicolás Colazo, que había tenido una noche
para el olvido, le pegó fuerte de zurda para marcar el único gol de la
noche.
Después Pellegrino mandó a la cancha a Franco Jara y los
volantes se soltaron un poco más. Pero no fue la noche de su equipo, que
mostró una cara tan apática como hace dos meses en esa misma provincia.
Perdió Estudiantes contra un rival humilde pero batallador, se quedó
afuera de una copa que interesó en el principio, regaló 600 mil pesos y
se llenó de dudas en un momento inoportuno.
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