EL RENOVADO ESTUDIANTES ENTUSIASMO A MEDIAS
Muy buen primer tiempo, pero cuando la “Brujita” se apaga, ninguno logra encenderse. Minimizar tamaña dependencia es tarea de Pellegrino

SEBASTIAN VERON, CON LA PELOTA AL PIE.
ESTUDIANTES CAMBIO CUANDO LA BRUJITA
DEJO EL CAMPO DE JUEGO
OPINION Por MARTIN MENDINUETA
Lo
bueno y lo importante se unieron para imponerse con alegría sobre
aquellas carencias que todavía le pesan. ¿Qué fue lo bueno? El fútbol
que supo generar en el primer capítulo. Convicción, variantes por las
bandas, ágil distribución de pelota y el arco de enfrente siempre como
destino final.
En ese lapso, Verón fue, una vez más, intérprete
clave. Pareciera haber una ley tácita que establece que todos los
avances de Estudiantes que pretendan convertirse en situaciones de
ataque necesitan su intervención. Esto se cumple de un modo inexorable.
El actuó naturalmente como eje central de la apuesta y en ese marco,
Estudiantes supo arrinconar a All Boys, dominándolo por completo.
¿Qué
fue lo importante? Haber ganado. Ni más ni menos. Facturar los primeros
tres puntos. Dar un salto lindo en la tabla. Engordar el promedio.
Defender la localía. El uno a cero final además sirvió para enterrar
aquel enorme fastidio del debut en Sarandí. Ganar quita penas, eleva la
autoestima y ayuda para corregir errores amparado por un buen estado
anímico.
¿Dónde estuvo la parte preocupante? En el segundo
tiempo. Su imagen colectiva extravió el brillo por completo y el empate
merodeó su área como el fantasma de la primera fecha. Semejante cambio
drástico no debería tomarse como un tema menor. Retrasado en el campo,
fallando en las entregas cortas, abusando de algún pelotazo y
permitiendo el repunte de su rival, no hizo otra cosa que caminar por
una cornisa delgada.
Tres intervenciones tan valiosas como
positivas de Gerónimo Rulli deben recordarle que no ganó con holgura. La
inexpresividad de su andar debe preocuparlo. Lo mejor del complemento
fue un remate desde la media distancia de Duvan Zapata (jugó flojo), que
pasó cerca del travesaño de Cambiasso.
SALE UNO Y SE AFLOJAN TODOS
Está
claro que Verón juega y ordena al resto, que es el técnico adentro del
campo, que su liderazgo se percibe en cada gesto. Volvió en buen nivel,
activo y sin dar indicios del handicap de un año retirado. Para él
significa una tranquilidad, aunque la fuerza de su impronta terminó
siendo el termómetro que indicó la temperatura emocional del equipo.
Para
ser claro: mientras él estuvo en cancha, Estudiantes fue intenso y
aplicado, pero cuando se fue, todos aflojaron. ¿Por qué? ¿Cómo puede ser
que le ocurra a un equipo de profesionales? Será responsabilidad de
Pellegrino encontrar mecanismos colectivos que lo impidan. Como
conductor, debe corregir que la presencia o no de un jugador, más allá
de la jerarquía del mismo, determine la vehemencia, concentración e
intensidad del equipo a su cargo. Estudiantes no puede darse el lujo de
“descansar” en el carácter de la “Brujita”. Y el día que no juegue...
¿qué pasará?, ¿quién marcará el paso en el fragor de la pulseada?
Por
todo lo descripto, el renovado Estudiantes entusiasmó a medias.
Depender tanto de su jugador emblema, puede hablar bien de Verón, pero
no del equipo que integra.
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