viernes, 9 de agosto de 2013

Señales de crecimiento y el desafío de no “descansar” siempre en Verón

EL RENOVADO ESTUDIANTES ENTUSIASMO A MEDIAS

Muy buen primer tiempo, pero cuando la “Brujita” se apaga, ninguno logra encenderse. Minimizar tamaña dependencia es tarea de Pellegrino

SEBASTIAN VERON, CON LA PELOTA AL PIE. ESTUDIANTES CAMBIO CUANDO LA BRUJITA DEJO EL CAMPO DE JUEGO
SEBASTIAN VERON, CON LA PELOTA AL PIE. 
ESTUDIANTES CAMBIO CUANDO LA BRUJITA 
DEJO EL CAMPO DE JUEGO 
 
OPINION Por MARTIN MENDINUETA
Lo bueno y lo importante se unieron para imponerse con alegría sobre aquellas carencias que todavía le pesan. ¿Qué fue lo bueno? El fútbol que supo generar en el primer capítulo. Convicción, variantes por las bandas, ágil distribución de pelota y el arco de enfrente siempre como destino final.
En ese lapso, Verón fue, una vez más, intérprete clave. Pareciera haber una ley tácita que establece que todos los avances de Estudiantes que pretendan convertirse en situaciones de ataque necesitan su intervención. Esto se cumple de un modo inexorable. El actuó naturalmente como eje central de la apuesta y en ese marco, Estudiantes supo arrinconar a All Boys, dominándolo por completo.
¿Qué fue lo importante? Haber ganado. Ni más ni menos. Facturar los primeros tres puntos. Dar un salto lindo en la tabla. Engordar el promedio. Defender la localía. El uno a cero final además sirvió para enterrar aquel enorme fastidio del debut en Sarandí. Ganar quita penas, eleva la autoestima y ayuda para corregir errores amparado por un buen estado anímico.
¿Dónde estuvo la parte preocupante? En el segundo tiempo. Su imagen colectiva extravió el brillo por completo y el empate merodeó su área como el fantasma de la primera fecha. Semejante cambio drástico no debería tomarse como un tema menor. Retrasado en el campo, fallando en las entregas cortas, abusando de algún pelotazo y permitiendo el repunte de su rival, no hizo otra cosa que caminar por una cornisa delgada.
Tres intervenciones tan valiosas como positivas de Gerónimo Rulli deben recordarle que no ganó con holgura. La inexpresividad de su andar debe preocuparlo. Lo mejor del complemento fue un remate desde la media distancia de Duvan Zapata (jugó flojo), que pasó cerca del travesaño de Cambiasso.
SALE UNO Y SE AFLOJAN TODOS
Está claro que Verón juega y ordena al resto, que es el técnico adentro del campo, que su liderazgo se percibe en cada gesto. Volvió en buen nivel, activo y sin dar indicios del handicap de un año retirado. Para él significa una tranquilidad, aunque la fuerza de su impronta terminó siendo el termómetro que indicó la temperatura emocional del equipo.
Para ser claro: mientras él estuvo en cancha, Estudiantes fue intenso y aplicado, pero cuando se fue, todos aflojaron. ¿Por qué? ¿Cómo puede ser que le ocurra a un equipo de profesionales? Será responsabilidad de Pellegrino encontrar mecanismos colectivos que lo impidan. Como conductor, debe corregir que la presencia o no de un jugador, más allá de la jerarquía del mismo, determine la vehemencia, concentración e intensidad del equipo a su cargo. Estudiantes no puede darse el lujo de “descansar” en el carácter de la “Brujita”. Y el día que no juegue... ¿qué pasará?, ¿quién marcará el paso en el fragor de la pulseada?
Por todo lo descripto, el renovado Estudiantes entusiasmó a medias. Depender tanto de su jugador emblema, puede hablar bien de Verón, pero no del equipo que integra.

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