FALTAN SIETE FECHAS Y NI SIQUIERA HAY FIRMES CANDIDATOS
Jugó un primer tiempo flojísimo. Reaccionó y allí sí hizo lo que debía. Rulli responde, Verón manda y “Palote”, de a poco, se hace querer. Aún con carencias, es líder y a nadie envidia

DESPUES DE UNA LARGA AUSENCIA,
JORGE LUNA ENTRO EN EL SEGUNDO TIEMPO
EN LUGAR DEL LESIONADO CORREA
OPINION
Por MARTIN MENDINUETA
Por MARTIN MENDINUETA
El
torneo es un río revuelto. La tabla de posiciones cambia más que la
pizarra con el precio del dólar. Amontonados en pocos escalones, muchos
creen que van a poder. Que cuando ganen dos partidos seguidos, van a
sacar ventaja y no los podrán alcanzar. Por peleado y parejo, el
campeonato previo al Mundial ha logrado que todos le presten mucha
atención.
En ese contexto de poderíos moderados, donde ninguno
marca el paso y todavía no hay candidatos al título que puedan
considerarse “involteables”, el Estudiantes “made in City Bell” de
Pellegrino crece. Y no es poca cosa. Transitando una etapa de maduración
tan lógica como vital, pudo aprovechar lo que va del almanaque 2014
para dar pasos muy valiosos.
Dos meses atrás, Leandro Desábato
decía “tenemos que llegar a ser un equipo jodido para cualquier rival;
que a todos les cueste enfrentarnos”. Objetivo cumplido. Hoy Estudiantes
no es un oponente sencillo. Ni tibio. Corre mucho, presiona sin pausa y
“le gusta” recuperar la pelota. Esa predisposición para quitarle a
quien tiene enfrente el bien más preciado lo hace incómodo.
El
año pasado era más ingenuo. Parecía creer que la mera tenencia del balón
le iba a asegurar un final feliz. Constató el error y mejoró. Creció.
Ahora, más vertical y directo para buscar el gol, tiene el problema de
la eficacia. Bueno, son etapas. Nadie madura de golpe. Lo positivo es
que mientras trata de pulir los mecanismos de definición, cuenta con una
estructura defensiva que lo sostiene.
UN AÑO EN EL ARCO Y YA ES CLAVE
Gerónimo
Rulli atraviesa un momento de esplendor. Es chico, volverá a
equivocarse (no hay arquero al que no le hayan marcado algunos goles
tontos), pero tiene una forma de “llenar” el arco que realmente
impresiona. De las doce fechas disputadas, en muchas su aporte resultó
decisivo. Hasta en la Bombonera, única caída del equipo que menos ha
perdido, fue figura. Frente a Argentinos tuvo tres intervenciones que
arrancaron aplausos. El ayudó mucho para que la punta sea una realidad.
Delante
de Rulli hay un bloque solidario donde, a la regularidad del “Chavo” y
de Gil Romero, se ha sumado con un despliegue cada vez más valorado
Leonardo Jara. La necesidad y sus ganas de jugar lo empujaron al costado
derecho de la defensa y, desde allí, marca con enjundia para luego
pasar al ataque guiado por su buena técnica.
En ese mosaico de
estilos, la jefatura de Verón no se discute. El último lunes jugó flojo,
sin demasiado relieve, pero su clara lectura del trámite del partido lo
convierte en el faro que ilumina el camino.
Todavía le falta
participación y mayor compromiso creativo a Joaquín Correa; y el
“Patito” Rodríguez como titular no consigue desnivelar como cuando salta
desde el banco. Además, no estuvo fino Franco Jara; mientras que Guido
Carrillo (autor de la chilena brava que Nereo Fernández no pudo retener)
siempre se las rebusca para aportar al criterio colectivo.
Párrafo
aparte y mención especial para Juan Manuel Olivera. Su segundo acierto
consecutivo en la red consiguió que los hinchas empiecen a mirarlo
distinto. A valorarlo más. La definición que embocó nada tenía de
sencilla, pero además deja traslucir que entrega todo lo que tiene, que
está identificado con la causa y que se unió bien al grupo.
Por
todo lo descripto, Estudiantes de La Plata, uno de los tres punteros,
tiene la sonrisa plena. Le falta más gol y alguien que se haga cargo en
serio de la creación. Aún con dichas carencias, es uno más con derecho a
soñar cosas lindas. Sobre el final que tendrá la película, en el
Country no se habla; pero en una de esas...
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