El uruguayo Olivera se vistió de héroe para darle el gol del triunfo a Estudiantes, 1-0 sobre Argentinos

LA DEFINICION DE JUAN MANUEL OLIVERA,
PARA DARLE EL TRIUNFO A ESTUDIANTES
ANTE EL BICHO EN EL ESTADIO CIUDAD DE LA PLATA
Video del gol
COMENTARIO
Por MARTIN CABRERA
Por MARTIN CABRERA
No
le gusta que le digan Palote, pero a los efectos de titular el partido
que anoche Estudiantes le ganó a Argentinos 1-0 ese apodo cabe a la
perfección. Porque el uruguayo Juan Manuel Olivera tuvo su noche, la que
soñó desde que llegó al Pincha, la que buscó en los pocos minutos que
había jugado. En definitivo, su olfato de gol destrabó un partido chivo,
que se encaminaba a un nuevo empate con sabor a frustración.
Ganó
Estudiantes y fue justo. No le sobró nada y no tuvo ni la mitad del
fútbol como en otros partidos. Pero nunca resignó su idea, aun con
errores y aun con un Juan Sebastián Verón impreciso con la pelota. Fue
al frente toda la noche, se equivocó siempre que pisó el área, y había
convertido al arquero rival en figura… hasta que Olivera marcó el
camino.
Fue 1-0, resultado que le permite a Estudiantes subirse a
la punta del torneo y soñar con algo más. Resultado que le sirvió para
borrar la bronca de los últimos empates. Resultado que ilusiona a los
hinchas que ayer coparon el Unico.
En el primer tiempo dominó el
local de principio a fin. La Brujita fue dueño absoluto de la pelota y
buscó sociedad con Patito Rodríguez y Leonardo Jara. El ex Independiente
estuvo picante y decidido. Por ese lugar lastimó mucho y generó algunas
insinuaciones de gol. Pero falló en la puntada final.
La más
clara la tuvo Franco Jara, a quien Joaquín Correa, con un exquisito
pase, lo dejó solo con Nereo Fernández. Pero llamativamente el delantero
no supo cómo resolver, se frenó y terminó perdiendo la pelota.
Con
el correr del juego Verón, el estratega, se empezó a perder, un poco
por sus propias falencias pero principalmente porque enfocó su mente en
Federico Beligoy, que le cobró todo en contra y, al igual que en aquel
partido contra Rosario Central en 2010, le marcó que el árbitro era él y
no iba a resignar su función.
En
la parte final el Bicho se adelantó un poco en el campo y eso generó
más espacios. Pero ni Patito ni la Bruja tuvieron resto físico. Ahí
apareció la figura de Gastón Gil Romero, que con un enorme corazón fue
la salida del equipo. Jorge Luna, por la izquierda, Leonardo y Franco
Jara, por la derecha, se convirtieron en carriles para el ataque.
Precisamente
de una escapada del Jara delantero llegó el gol. Desbordó por la
derecha, tiró un centro pasado que su homónimo Leo bajó de cabeza. Guido
Carrillo ensayó una chilena que tapó Fernández, pero en el rebote,
donde tienen que estar los delanteros, apareció Olivera para hacer
estallar a un público que lo había buscado todo el partido. Iban 33
minutos y la felicidad total sacó entrada . El Pincha dejó atrás la mufa
después de un triunfo y seis empates. Volvió a ganar, sufriendo y con
Verón en una pierna sin poder moverse.
Un párrafo aparte para
Argentinos, un equipo que históricamente defendió una forma de jugar al
fútbol y que tiene en el banco de suplentes a uno de sus mejores
alumnos: Claudio Borghi. A pesar de estar último en la tabla de los
Promedios y de necesitar puntos como el agua, fue un equipo tibio, sin
alma y, lo peor de todo, mezquino. Demoró cada salida, nunca rompió el
libreto de llevarse el empate y recién en el final, con la desventaja,
intentó llegar al arco.
Ganó Estudiantes, se trepó a la punta
junto a San Lorenzo y Colón y se prepara para el tramo final del torneo
con la moral por las nubes, para que la despedida de Verón del fútbol
sea acorde a su historia: peleando un campeonato.
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