Aplastó literalmente a San Lorenzo con labor sólida y convincente

ZAPATAZO DE JOAQUIN CORREA
Y LA PELOTA TERMINA DENTRO DEL ARCO,
PESE AL ESFUERZO DEL ARQUERO POR TRATAR DE EVITARLO
COMENTARIO Por ANIBAL GUIDI
Justo
en el cierre del campeonato y en el último acto de la Brujita Verón
ante su público (más de 40 mil personas lo ovacionaron ayer en el
Estadio Ciudad de La Plata) asomó el verdadero Estudiantes, ese que
durante prácticamente un año estuvo amasando en City Bell el técnico
Pellegrino. Y ante este equipo, tan sólido como aguerrido y solidario,
fue a chocar ayer un San Lorenzo de emergencia (se sabe, su objetivo ya
transformado en obsesión está centrado en la Libertadores), al que
despachó con un contundente 3-0 para que la fiesta fuera total.
Y,
como recompensa a todo ese esfuerzo y demostración de buen juego, el
Pincha se trepó a lo más alto de la tabla con 32 puntos, y allí
permanecerá hasta esta tarde-noche cuando tanto Gimnasia como River, que
están un punto abajo, cumplan con sus compromisos de la 18va y
penúltima fecha del torneo Final. Joaquín Correa, en el amanecer del
partido, y Franco Jara, un ex azulgrana, en dos oportunidades, marcaron
los tantos del conjunto local al que ayer todo le salió redondo e hizo
su parte con total y absoluta propiedad.
Cabe recordar que
Estudiantes llegó a este partido tras dos presentaciones de local sin
éxitos (una derrota y un empate), y si pudo torcer esta situación fue
porque entró encendido desde el arranque, lo presionó a su rival, no lo
dejó hacer y lo obligó también a cometer errores defensivos muy
notorios, de los que sacó provecho, por ejemplo, para anotar a través
del cordobés Franco Jara, aunque en el primero de ellos, a los 12’ del
primer tiempo, medió una muy buena actitud y decisión de Carrillo, que
se la dejó servida para que la empujara a la red.
En
esas dos acciones puntuales mediaron groseras fallas de Germán Voboril,
especialmente en el tercer tanto (Franco Jara se la robó sobre un
costado, se fue en velocidad y resolvió con remate cruzado al palo
derecho) ya que por entonces el Ciclón, que manejaba el balón, buscaba
la manera de llegar al descuento.
En el primero existió una muy
buena definición del tucumano Joaquín Correa que, en la puerta del área
grande, recibió un imperfecto rechazo de Fontanini, y con tiempo para
dominarla primero con el pecho, para luego despachar un derechazo que se
le metió a Alvarez contra su palo izquierdo.
En la segunda
parte, y con el partido prácticamente liquidado, llegó el momento de la
despedida: fue a los 31 minutos, cuando Pellegrino mandó a la cancha a
Israel Damonte en lugar de Verón, el dueño de todos los aplausos y los
gritos en atestada tribuna albirroja. Después de la emoción, quedó
tiempo para el tercero del Pincha, como para rubricar una tarea redonda
por donde se la mire.
Estudiantes esperará por tropiezos de
River y Gimnasia, ante Argentinos y Quilmes, respectivamente para llegar
a la última fecha con chances ciertas de dar el Campañazo del título.
Si
el equipo hubiera madurado algunas fechas atrás, tal vez la historia y
la tabla sería hoy distinta, pero está de pié, manejando atributos
futbolísticos idóneos como para intentar la hazaña. Y sería una lástima
que por esas cosas del fútbol no alcance la ilusión que ayer se encendió
definitivamente, justo en un atardecer que quedará en la impronta de
toda su gente, ya que en la despedida de su máximo referente, el equipo,
su equipo, le regaló la punta.
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