lunes, 8 de septiembre de 2014

Mientras acentúa sus virtudes, se da cuenta de que tiene todo para crecer

GANADOR INCUESTIONABLE. DE LOCAL , NO FALLA

Estudiantes va funcionando mejor. No es sencillo vencer con tanta claridad a un rival como Belgrano. Román se está soltando y ya pocos lo discuten. Además, apareció Cerutti en un nivel elogiable.


EL FINAL CONTRA BELGRANO, QUE SIGNIFICÓ LA TERCERA VICTORIA DE ESTUDIANTES COMO LOCAL, CONDICIÓN EN LA QUE ANTES LE HABÍA GANADO A INDEPENDIENTE Y BOCA
EL FINAL CONTRA BELGRANO, 
QUE SIGNIFICÓ LA TERCERA VICTORIA 
DE ESTUDIANTES COMO LOCAL, 
CONDICIÓN EN LA QUE ANTES 
LE HABÍA GANADO A INDEPENDIENTE Y BOCA

OPINION
Por MARTIN MENDINUETA

C rece. Dando pasos seguros y con un funcionamiento que levanta vuelo entre mediocampo y ataque, el equipo de Mauricio Pellegrino rartifica señales saludables que sus fieles valoran. Salvo la sensación de inseguridad que no logra disipar en torno a la figura de Agustín Silva, el “León” va mejorando. Impone respeto. Y, lo más valioso, suma puntos.
Una vez más, de local estableció condiciones de extrema incomodidad para quien lo visitaba. No era cualquier improvisado, Belgrano tiene oficio, mañas y una identidad bien definida. Estudiantes aceptó el riesgo de proponer su juego de tenencia e interpretó con acierto el rol más difícil, el protagónico.
La localía no le pesa. Sale y juega. Corre, mucho, y marca sin pasarse de revoluciones. Justamente en eso de correr tiene a un abanderado generoso: Carlos Auzqui. Le han dicho de todo; nunca fue un pibe mimado por la tribuna, pero su tremenda perseverancia lo ha convertido en un ¿carrilero? ¿mediapunta? ¿externo ofensivo derecho?, ¿volante de ida y vuelta por las bandas?, póngale la etiqueta que mejor le parezca, que sus compañeros y “jefes” valoran infinitamente más que los hinchas. Delgado, sin una “carrocería” que intimide, más bien bajo y todavía con carencias en la resolución de las muy buenas jugadas que él mismo construye, Auzqui va siempre al frente. Siempre. Habría que preguntarle a Leo Jara si le soluciona o no aspectos del juego tenerlo delante suyo. Será complicado encontrar un póster a todo color de Auzqui; ahora ¡cuidado!, jugando así será todavía más difícil que alguien le quite la titularidad que supo ganarse.
Otro caso para destacar es el de Román Martínez. Le ha costado horrores ganarse un aplauso sostenido, aunque ahora parece estar encontrándole la vuelta. Más suelto, confiado en su estilo, liberado de presiones, oxigena el tránsito de la pelota con sencillez. Su golazo de taco fue un hermoso recurso ante la incomodidad de quedar de espalda al arco rival. A no confundirse, el reconocimiento supera su acierto en la red; tiene que ver con esto de tejer la jugada en base al pase bien dado; así de simple. El también fue muy resistido. Recién en los últimos tiempos ha conseguido que disminuyan, casi por completo, las críticas más ácidas. Entre otros motivos, Estudiantes crece porque Román también lo hace.
En este podio personal se impone destacar la combinación de picardía y velocidad de Ezequiel Cerutti. Su impronta arrancó ovaciones. Es un wing de los tiempos modernos. Encara, acelera, llega al fondo y tira un frasco de veneno que rueda paralelo al borde del área chica. Eso vale un montón. Su gol y el hermoso tiro libre que rebotó en el travesaño, demuestran que también puede definir un partido. Si yo fuera Diego Vera estaría doblemente preocupado. Primero, por el grueso error de haber encontrado la expulsión de una manera tonta; y segundo, porque Cerutti es un competidor peligroso, sus características también lo pueden convertir en un gran socio y proveedor de Carrillo.
Hoy, cuando no la está embocando y el gol se burla de sus “cuadernos tan prolijos”, Guido demuestra lo que vale. Juega para el equipo. Más temprano que tarde le llegará la recompensa. 

EL ARCO, TEMA SENSIBLE
 
Sin haber cometido ningún error grosero, de esos que arrancan juicios inapelables y enojos colectivos, Agustín Silva pelea contra la inseguridad que genera su estilo de cubrir el arco. Le está costando salir con convicción y eso siembra la desconfianza en cada testigo de sus actos, incluso entre sus compañeros. Todos debemos entender que compararlo con Gerónimo Rulli no le hace bien. El, que parece tener una personalidad fuerte, que impone respeto fuera de la cancha, deberá seguir trabajando para trasladarla al campo de juego. Hoy el arco es suyo y Pellegrino, salvo una “macana” grande, creo que no lo va a sacar.
El “Gori” está necesitando una actuación convincente, de esas que instalan la idea de que el equipo también ganó por su arquero. Nada de lo que viene será sencillo. Quizás la extrema dificultad provoque el shock positivo que aplaque los murmullos insidiosos.
El Estudiantes que venció sin ningún tipo de discusión a Belgrano despierta buenas expectativas para ver si logra ratificar su madurez en Rafaela. Esa es la gran deuda que tiene por saldar: No aplacar su bravura de visitante. 

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