ADIOS A LA JOYA. LOS HINCHAS ALBIRROJOS DESPIDIERON CON APLAUSOS AL VOLANTE TUCUMANO
Los dirigentes ayer estuvieron reunidos con un importante banco para cambiar los documentos

A CORREA SE LE ‘PIANTÓ UN LAGRIMÓN’
AL LLEGAR AL BANCO DE SUPLENTES
El
volante Joaquín Correa vivió ayer una tarde especial, ya que con
seguridad haya jugado su último partido con la camiseta de Estudiantes,
ya que su transferencia al Benfica está mucho más que encaminada.
Por
eso el tucumano de 20 años jugó el encuentro con una predisposición
diferente. Fue muy participativo por la banda izquierda y siempre buscó
ser el generador de fútbol. Es verdad que le faltó un compañero, pero
aun así se las ingenió para ser de lo mejor de su equipo. Dejó la cancha
a los 21 minutos del complemento y escuchó un cerrado aplauso que le
hizo caer algunas lágrimas.
Correa está muy cerca de pasar al
Benfica a cambio de 8,5 millones de dólares limpios, cifra extraoficial
que no fue confirmada por la dirigencia. Pero es aproximadamente esa la
cantidad de verdes que ingresarán a las arcas de un club que los
necesita.
Como contrapartida, uno de los representantes del
jugador, Gonzalo Paz, les dijo a los medios portugueses que él está
negociando con equipos de Italia e Inglaterra. Claro, buscará llevarlo
ahí por el porcentaje que recibiría. En el club desconocen dichas
operaciones.
A tal punto las desconocen que ayer cuatro
dirigentes importantes estuvieron reunidos con autoridades de un banco
en la Ciudad de Buenos Aires con la intención de cerrar la operación, ya
que lo único que hoy está en discusión es cómo hará Estudiantes para
cobrar los documentos que entregará el Benfica como una de las formas de
pago.
“Me emocioné mucho por el cariño de la gente. Lo mejor para Estudiantes será lo mejor para mí”, dijo Correa
Por
último, otro de los asteriscos que tiene la operación es el dinero que
le corresponde a Renato Cesarini, el club que lo formó de infantil y del
cual llegó al Pincha. En un principio se dijo que le correspondía el
20% y luego que los papeles no son sólidos. “Nosotros vamos a reconocer
su formación y pagaremos lo que corresponda”, contó un dirigente.
Correa
jugó ayer 66 minutos y con seguridad hayan sido los últimos con la roja
y blanca. Los pasajes para que viaje la dirigencia ya están reservados y
el destino es Lisboa. Su salida es inminente y por eso las lágrimas en
el final: sabe que no volverá por un tiempo a ponerse esa camiseta.
www.eldia.com.ar
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