No fenómeno no desastre, es un equipo argentino más
El Pincha fue desordenado, sin juego y muy frágil. Hay puestos donde no tiene recambio
El equipo jugó mal y perdió 2-0 contra San Lorenzo.
Pero se fue despedido con aplausos por los hinchas
Por MARTIN CABRERA
ANALISIS
ANALISIS
Como en el torneo pasado,
el recambio masivo le cayó mal a Estudiantes, que ayer perdió como
local ante San Lorenzo 2-0 y dejó atrás una racha positiva de seis
partidos, entre torneo local y Copa Libertadores. Peor que eso: le
hicieron poner los pies sobre la tierra luego de un verano por demás
dulce.
Sin dudas que los (obligados) cambios que introdujo
Mauricio Pellegrino fueron determinantes. Es que los que suplentes no
tuvieron el nivel de los titulares, algunos más que otros. Y por eso el
equipo lo pagó muy caro.
Delgado no fue Pereira (que estuvo como central y
fue de lo mejor), Auzqui no tuvo la movilidad de Leo Jara, Acosta no se
pareció al Pocho Cerutti y a Mendoza le falta mucho para ser Carrillo.
Además, Agustín Silva no tiene la seguridad de Hilario Navarro... y
tampoco suerte. Es que el Gori volvió a mostrar su pobre inseguro
presente, pero caerle a él por la derrota sería muy injusto y
simplificar el asunto.
Lo más flojo de Estudiantes se vio en los primeros
25 minutos de la etapa inicial. Fue un equipo desorientado, largo,
anémico... Nada bueno hizo y como consecuencia recibió un gol, luego de
una combinación del ataque azulgrana que terminó con el grito de
Sebastián Blanco, tras centro desde la derecha.
Por esa banda, Buffarini, Mussis y compañía dañaron
a Rafael Delgado, que no tuvo en Sánchez Miño ni en el doble cinco la
ayuda necesaria. El ex Central tardó en hacer pie, pero no fue sólo
culpa suya sino también de sus compañeros.
Otro que no se pareció al de antes fue Leonardo
Gil, desbordado en la mitad de la cancha. No hizo buena dupla con Gil
Romero. Y nunca se entendió con Juan Sánchez Miño, un jugador que
derrocha clase de la misma manera que indiferencia.
En ese contexto el partido le quedó incómodo. Si
bien la mayoría de los jugadores le puso el alma a cada pelota y buscó
con más entusiasmo que fútbol llegar al arco de enfrente, siempre corrió
desde atrás. No tuvo ideas claras para lastimar a un San Lorenzo que
con poco se llevó -con justicia- muchísimo.
En esa búsqueda del arco de enfrente quedó en claro
que tampoco le funcionó la pelota parada. Es que sin Cerutti no
encontró al jugador capaz de lastimar con centros. Sánchez Miño y Acosta
fallaron siempre porque dejaron la pelota en poder de Torrico o de
algún central.
El Pincha no supo nunca cómo avanzar y el gol del
Pitu Barrientos desde 50 metros directamente le bajó el telón a un
partido al que le quedaban todavía 20 minutos.
Estudiantes jugó mal y la excusa, válida, está en
los cambios. Pero la crítica no puede ir más allá de un partido: ni
fenómeno hace una semana ni desastre ahora. Es un equipo más del fútbol
argentino, con muchas virtudes y algunos defectos. Lo que sí le quedó
claro al técnico es que en puestos determinados no tiene recambio. Lo
pensará antes de otro masivo recambio.
6 - Partidos invicto llevaba Estudiantes, entre torneo local y Copa
Libertadores. El último equipo en ganarle había sido Independiente Del
Valle, en Ecuador.
7 - Partidos acumulaba Estudiantes sin perder como local. Su última derrota había sido el 11 de octubre, 0-4 contra Racing.
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