miércoles, 11 de marzo de 2015

Estudiantes no rindió como equipo, fue sólo un combinado de suplentes

CRUDA REALIDAD. LOS QUE JUGARON POR ALGO SON HOMBRES DE RELEVO

Acosta sembró promesas de desequilibrio, pero le falta para “pedir” titularidad. Lo de Agustín Silva ya es un caso preocupante. Se hizo en el club, lo silbaron y volverá a atajar mañana por la Copa. Muchos ya no le tienen más paciencia


El equipo alternativo de Estudiantes no pudo con San Lorenzo y pedió el invicto que llevaba en el torneo
El equipo alternativo de Estudiantes
 no pudo con San Lorenzo y pedió 
el invicto que llevaba en el torneo

Por MARTIN MENDINUETA
OPINION

Venía dulce, por un camino derechito, y la primera caída en el ámbito local derivó en reacciones disímiles entre sus hinchas. Están los que dicen que “perder ante un equipo ya armado, como es San Lorenzo, era previsible”. También se hacen escuchar los otros, aquellos que no admiten que Estudiantes, de local y poniendo en cancha casi todos jugadores que ya han tenido roce en Primera (salvo Diego Mendoza, ninguno es un joven inexperto), haya mostrado un funcionamiento tan pobre.
Sólo dos situaciones de gol (el cabezazo de Luciano Acosta en el primer tiempo y el remate desde afuera del área de Diego Mendoza en el segundo) significaron el más fiel indicador de lo pobre que resultó la prestación albirroja.
No fue un equipo; el desorden se advirtió en el primer golpe de vista. Tuvo los contornos deshilachados que suelen ofrecer los combinados que se arman por un partido. Faltó conexión, coordinación y, naturalmente, eficacia.
Silva no tiene el nivel de Gerónimo Rulli, ni de Mariano Andújar. Eso es obvio. Ni siquiera el que ahora está mostrando Navarro, pero es patrimonio albirrojo y, más allá de equivocaciones pasadas y fallas actuales, no merece ser silbado por su propia gente
Alvaro Pereira, que va camino a convertirse en el refuerzo más querido por la gente, fue (aún con errores) el guía de carácter en el fondo. En cambio, en el medio Estudiantes no tuvo patrón ni referencia.
Sánchez Miño siempre demuestra su buena técnica, aunque todavía está lejos de redondear una actuación consagratoria. Leonardo Gil quiso trascender y no lo consiguió. Gastón Gil Romero fue una sombra difusa de aquel joven que alguna vez usó la cinta de capitán. Carlos Auzqui chocó infinitamente más de lo que jugó y Luciano Acosta, con gambetas que nadie ensaya, fue una luz que terminó alumbrando menos de lo que insinuó.
En ese contexto, Diego Mendoza quedó como un extremo aislado e impotente. Lejos de haber sido una labor condenatoria para el ex Villa San Carlos y Nueva Chicago, la ausencia de Guido Carrillo dejó un hueco demasiado grande. Se lo extrañó horrores.
Ante el panorama descripto, que San Lorenzo se haya llevado los tres puntos resultó una consecuencia tan justa como lógica. Con matices, de mitad de cancha hacia adelante todos sus hombres pesaron en el trámite. Kalinski fue la figura, Quigñón marcó y tocó con criterio, Mussis sumó para la causa, Blanco construyó la jugada del primer gol, Romagnoli cuidó la pelota y Mauro Matos dio cátedra sobre cómo moverse de espalda al arco rival. Barrientos, con un gol soñado, entró para escriturar la alegría y el alivio a nombre de Edgardo Bauza.

AL “GORI” LE PASAN TODAS

Silva se formó en el club, siente los colores como un hincha y, sin embargo, son cada vez más los que decidieron no tener contemplaciones a la hora de criticarlo. Más allá de su muy discreta última actuación (en el primer gol no tuvo ninguna responsabilidad, pero en el segundo pudo haber retrocedido con mayor rapidez), parece haberse quebrado el necesario vínculo de confianza con aquellos que lo silbaron.
Se le extinguió el crédito de la paciencia. En este pico de intolerancia no le perdonan nada. Y justo el “Pitu” Barrientos se destapa marcando el gol más lindo de su carrera. Al “Gori” le pasan todas.
Impactó escuchar semejante reprobación. Agustín no es un refuerzo que vino a cobrar un contrato de seis meses y después “si te he visto no me acuerdo”. A él le encantaría triunfar en el arco “Pincha”. El tema es que hoy su situación ya es preocupante y, salvo un vuelco rotundo, sería apropiado buscarle solución en el próximo mercado de pases.
Todo parece indicar que mañana volverá a defender el arco porque Hilario Navarro no está recuperado. La prueba asoma compleja y, en caso de ser confirmado para el partido en Asunción, debiera tomarla como un privilegio. ¡Qué mejor que volver a atajar rápido para intentar la reivindicación!
Silva no tiene el nivel de Gerónimo Rulli, ni de Mariano Andújar. Eso es obvio. Ni siquiera el que ahora está mostrando Navarro, pero es patrimonio albirrojo y, más allá de equivocaciones pasadas y fallas actuales, no merece ser silbado por su propia gente.

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