CRUDA REALIDAD. LOS QUE JUGARON POR ALGO SON HOMBRES DE RELEVO
Acosta sembró promesas de desequilibrio, pero le falta para “pedir” titularidad. Lo de Agustín Silva ya es un caso preocupante. Se hizo en el club, lo silbaron y volverá a atajar mañana por la Copa. Muchos ya no le tienen más paciencia
El equipo alternativo de Estudiantes
no pudo con San Lorenzo y pedió
el invicto que llevaba en el torneo
Por MARTIN MENDINUETA
OPINION
OPINION
Venía dulce, por un
camino derechito, y la primera caída en el ámbito local derivó en
reacciones disímiles entre sus hinchas. Están los que dicen que “perder
ante un equipo ya armado, como es San Lorenzo, era previsible”. También
se hacen escuchar los otros, aquellos que no admiten que Estudiantes, de
local y poniendo en cancha casi todos jugadores que ya han tenido roce
en Primera (salvo Diego Mendoza, ninguno es un joven inexperto), haya
mostrado un funcionamiento tan pobre.
Sólo dos situaciones de gol (el cabezazo de Luciano
Acosta en el primer tiempo y el remate desde afuera del área de Diego
Mendoza en el segundo) significaron el más fiel indicador de lo pobre
que resultó la prestación albirroja.
No fue un equipo; el desorden se advirtió en el
primer golpe de vista. Tuvo los contornos deshilachados que suelen
ofrecer los combinados que se arman por un partido. Faltó conexión,
coordinación y, naturalmente, eficacia.
Silva no tiene el nivel de Gerónimo
Rulli, ni de Mariano Andújar. Eso es obvio. Ni siquiera el que ahora
está mostrando Navarro, pero es patrimonio albirrojo y, más allá de
equivocaciones pasadas y fallas actuales, no merece ser silbado por su
propia gente
Alvaro Pereira, que va camino a convertirse en el
refuerzo más querido por la gente, fue (aún con errores) el guía de
carácter en el fondo. En cambio, en el medio Estudiantes no tuvo patrón
ni referencia.
Sánchez Miño siempre demuestra su buena técnica,
aunque todavía está lejos de redondear una actuación consagratoria.
Leonardo Gil quiso trascender y no lo consiguió. Gastón Gil Romero fue
una sombra difusa de aquel joven que alguna vez usó la cinta de capitán.
Carlos Auzqui chocó infinitamente más de lo que jugó y Luciano Acosta,
con gambetas que nadie ensaya, fue una luz que terminó alumbrando menos
de lo que insinuó.
En ese contexto, Diego Mendoza quedó como un
extremo aislado e impotente. Lejos de haber sido una labor condenatoria
para el ex Villa San Carlos y Nueva Chicago, la ausencia de Guido
Carrillo dejó un hueco demasiado grande. Se lo extrañó horrores.
Ante el panorama descripto, que San Lorenzo se haya
llevado los tres puntos resultó una consecuencia tan justa como lógica.
Con matices, de mitad de cancha hacia adelante todos sus hombres
pesaron en el trámite. Kalinski fue la figura, Quigñón marcó y tocó con
criterio, Mussis sumó para la causa, Blanco construyó la jugada del
primer gol, Romagnoli cuidó la pelota y Mauro Matos dio cátedra sobre
cómo moverse de espalda al arco rival. Barrientos, con un gol soñado,
entró para escriturar la alegría y el alivio a nombre de Edgardo Bauza.
AL “GORI” LE PASAN TODAS
Silva se formó en el club, siente los colores como
un hincha y, sin embargo, son cada vez más los que decidieron no tener
contemplaciones a la hora de criticarlo. Más allá de su muy discreta
última actuación (en el primer gol no tuvo ninguna responsabilidad, pero
en el segundo pudo haber retrocedido con mayor rapidez), parece haberse
quebrado el necesario vínculo de confianza con aquellos que lo
silbaron.
Se le extinguió el crédito de la paciencia. En este
pico de intolerancia no le perdonan nada. Y justo el “Pitu” Barrientos
se destapa marcando el gol más lindo de su carrera. Al “Gori” le pasan
todas.
Impactó escuchar semejante reprobación. Agustín no
es un refuerzo que vino a cobrar un contrato de seis meses y después “si
te he visto no me acuerdo”. A él le encantaría triunfar en el arco
“Pincha”. El tema es que hoy su situación ya es preocupante y, salvo un
vuelco rotundo, sería apropiado buscarle solución en el próximo mercado
de pases.
Todo parece indicar que mañana volverá a defender
el arco porque Hilario Navarro no está recuperado. La prueba asoma
compleja y, en caso de ser confirmado para el partido en Asunción,
debiera tomarla como un privilegio. ¡Qué mejor que volver a atajar
rápido para intentar la reivindicación!
Silva no tiene el nivel de Gerónimo Rulli, ni de
Mariano Andújar. Eso es obvio. Ni siquiera el que ahora está mostrando
Navarro, pero es patrimonio albirrojo y, más allá de equivocaciones
pasadas y fallas actuales, no merece ser silbado por su propia gente.
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