Con gol de Carrillo le pudo torcer el brazo a un durísimo Libertad
Por ANIBAL GUIDI
COMENTARIO
Estudiantes, cuando
cambió la pelea por el meter y jugar, entonces hizo anoche suyo un
partido durísimo, que le dejó una puerta abierta para poder meterse en
la siguiente instancia de la Copa Libertadores.
Con gol -¡cuando no!- de Guido Carrillo
, cuando al cotejo le quedaban solamente diez minutos para el final, le
pudo torcer el brazo a un Libertad (había ganado 1-0 la semana pasada
en Paraguay) que vendió muy cara la derrota, ya que le complicó toda la
noche el partido. Estudiantes llegó así a los siete puntos en el Grupo 7
cuando le queda un partido más cómo local (Atlético Nacional) y, según
el análisis de su técnico, si llega a las diez unidades podría
clasificar.
Libertad, con su oficio, con su buena marca y
determinación a la hora de salir de contra, pero también con sus mañas y
su juego por momentos vehemente, que hizo en algún momento que el
partido se pusiera al rojo vivo, trató de hacerle las cosas difíciles a
Estudiantes.
El gran error del conjunto albirrojo, en el primer
tiempo, fue que cayera en esa trampa y se olvidara un poco de jugar, y
por eso el partido resultó de mucho empuje pero con muy poco fútbol y
escasas llegadas.
Hubo un sólo jugador que pudo escapar a toda esa situación que se había planteado en el campo de juego. Y ese fue Ezequiel Cerutti
, al final el jugador más valioso de Estudiantes, que a los 30’ hizo
una corrida estupenda por la derecha en donde superó la marca de tres
rivales y luego puso un centro al área chica. Sánchez Miño no le entró con la decisión necesaria a ese balón que, tras rozar en el arquero Muñoz se fue al córner contra el palo izquierdo.
El partido transitó por momentos de confusión,
pierna fuerte, protestas y deslealtades, todo ante la pasividad del
árbitro brasileño Ricardo Marques que casi se le va de
las manos. Es que tardó mucho en amonestar porque prefirió la charla
persuasiva y, de pronto, casi se le va de las manos cuando Estudiantes
no devolvió una pelota al rival y eso generó un revuelo generalizado.
En el complemento, a poco de su inicio, y luego de desaprovechar una muy buena chance para anotar luego de un centro de Sánchez Miño, Leo Jara se fue lesionado y en su lugar ingresó Auzqui . Y después que el árbitro ignorara un penal en perjuicio de Damonte, Pellegrino mandó a la cancha a Acosta
, y esos movimientos le dieron al equipo el juego y la determinación
que había carecido en la primera parte. Y también puso sobre el tapete
su rebeldía y el amor propio para ir a resolver este partido que era
clave para su futuro en la Copa. Y le metió una presión asfixiante a un
Libertad al que llevó a refugiarse en su propia área.
Y llovieron centros, los desbordes por los costados, con Cerutti y Auzqui como abanderados. Este últimos tuvo dos claras chances de gol que les frustró el golero Muñoz. Estudiantes iba, es cierto, y luego de que Carrillo cabeceara desviado desde buena posición, en la contra Rodrigo López lo fusiló literalmente a Navarro pero el arquero le frustró el gol al tapar providencialmente el balón levantando su mano derecha.
Pero el afán y el ímpetu pincharrata, al final,
pudo más. Tanto ir al área paraguaya, casi sin solución de continuidad,
ahora con más claridad y con algo más de juego también, se pudo abrazar a
ese gol que tardó pero que llegó.
Fue en el minuto 34 cuando Sánchez Miño , desde la izquierda, cambió con pelotazo largo para la derecha. Auzqu i la metió al medio y el balón lo recibió Carrillo
por el medio y de espaldas al arco, y con marca apremiante. Amagó para
un lado, se fue para el otro y le pegó de zurda con fuerza. La pelota la
pudo arañar el golero Muñoz pero siguió su derrotero a la red. Tras el desahogo, pudo haber aumentado Gil, de cabeza, y hasta empatado Benítez con una palomita fallida ya en el alargue. Fue el triunfo de la voluntad y del que más lo mereció.
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