COMENTARIO. ESTUDIANTES IGUALÓ 2-2 CON ARGENTINOS EN LA PATERNAL UN PARTIDO QUE PARECÍA TENER CONTROLADO
No supo sostener la diferencia de dos goles y, al quedarse con diez hombres, dejó agrandar al Bicho
Por NICOLAS NARDINI
Estudiantes logró un
punto con sabor a poco en La Paternal. El equipo fue de mayor a menor,
dejó escapar una diferencia de dos goles y se metió tan atrás en la
última media hora de juego que terminó empatando 2 a 2, en el marco de
un partido en el que tenía todo para retirarse ganancioso. El Pincha
pagó caro la decisión de defender tan cerca de su arco y se le escurrió
de entre sus manos una victoria que parecía encaminada.
Desde el comienzo la idea del Pincha se plasmó con
claridad. Pellegrino apostó a un esquema 4-4-2 con la premisa central de
tener las líneas bien juntas, para no dejar espacios vacíos en un
terreno diminuto como lo es el campo del Diego Armando Maradona.
Los volantes del León achicaron hacia atrás y del
medio hacia delante Auzqui profundizó mucho por la derecha y Seijas hizo
lo propio por la izquierda, más allá de que en muchos momentos
cambiaron de banda para intentar sorprender al dueño de casa. Arriba,
Mendoza se paró como referencia de área y Luciano Acosta fue una especie
de “falso 9” y con su velocidad complicó a los marcadores centrales del
elenco que conduce Gorosito.
Esta idea de cerrar los circuitos de juego del
Bicho se vio ayudada por el gol tempranero de Mendoza. A los cinco
minutos de juego Garré entró en el astuto juego de Auzqui, que apenas al
sentir el contacto físico del lateral-volante se zambulló para exagerar
un poco la caída. Loustau no dudó, marcó el penal y Diego Mendoza lo
cambió por gol.
De allí en adelante, el Pincha le cedió el terreno y
la iniciativa en el manejo de la pelota al cuadro de La Paternal. El
equipo jugó en bloque y llevó a la exasperación al Bicho, que se mostró
impotente ante la solidez albirroja.
La tarea de Damonte y Gil Romero ganó mucho peso
para cortar el juego entre líneas propuesto por el Lobo Ledesma y así
los de Pellegrino lograron llevar el partido al juego que más les
convenía.
Al mismo tiempo, aparecieron los espacios para
Acosta y la zaga local hizo agua en más de una oportunidad. Antes del
cierre del primer acto, el único lunar mostrado por el Pincha fue un
cierto desacople en el sector izquierdo de la defensa, desde donde
Argentinos logró poner un par de centros que generaron cierta zozobra en
el área pincharrata.
PALO Y PALO
El inicio del complemento fue palo y palo. En el
amanecer de ese capítulo Estudiantes logró marcar la segunda conquista.
Gil Romero colocó un gran centro y Auzqui, que picó de manera muy
inteligente, se anticipó para mandar la pelota a la red.
Sin embargo, los dos goles de diferencia duraron
muy poco tiempo. El Pincha quedó mal parado y en el minuto 7 del
complemento Franzoia le ganó la espalda a Rosales, para descontar.
Ese descuento y la inmediata expulsión de Damonte
cambiaron por completo el contexto del partido. Estudiantes se metió
exageradamente atrás y tomó riesgos innecesarios al darle con tanta
claridad la iniciativa a lo de Gorosito. Pellegrino resolvió que los
suyos defendieron prácticamente metidos dentro de su propia área, con
todos los riesgos que ello implica en un campo de dimensiones tan
reducidas.
Tras la roja a Damonte, el dibujo albirrojo fue con
línea de cinco atrás y luego una segunda línea de cuatro hombres por
delante, de la cual sólo se desprendía, por momentos, Auzqui para quedar
como punta. En muchos pasajes del complemento, el equipo jugó sin
puntas, razón por la cual Argentinos se le fue encima de manera
permanente.
El Pincha no supo cómo aguantarlo y en el último
cuarto de hora llegó el bombazo de Garré para decretar el 2 a 2 con que
terminó la historia.
Hasta los 10 minutos del complemento, Estudiantes
tenía todo para quedarse con la victoria, algo que parecía encaminado.
Pero renunció tan pronunciadamente al ataque, que dejó agrandar al Bicho
y terminó repartiendo los puntos.
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