domingo, 16 de agosto de 2015

Se trajo un punto que bien pudieron haber sido los tres

ESTUDIANTES. IGUALÓ 0 A 0 CON LANÚS EN LA FORTALEZA Y DEJÓ UNA DIGNA IMAGEN

En su mejor momento se quedó con un jugador menos y eso lo frenó

Por MARTIN CABRERA
COMENTARIO

Estudiantes dio un paso adelante en lo que al juego se refiere en su partido de anoche contra Lanús, que lo igualó 0-0 porque no pudo terminar con éxito las tres o cuatro chances claras de gol que tuvo. Jugó mejor que en sus últimos partidos y por varios momentos puso en aprietos a un equipo plagado de figuras. Sólo la expulsión de Juan Sánchez Miño, a falta de 15 minutos, pudo ponerle el freno a un equipo que estaba parado en la cancha como para quedarse con el premio mayor.

SINTESIS

En ese primer tiempo el Pincha tuvo una sola situación de gol. Fue de Jonatan Schunke, de arremetida por el primer palo, tras un córner de Sánchez Miño. El arquero local, Matías Ibáñez, se lo evitó gracias a una rápida reacción.
Salvo ese acercamiento, no encontró el equipo de Gabriel Milito los caminos necesarios. Abusó de la tenencia pero se bloqueó en tres cuartos de cancha, lo mismo que en la fecha pasada contra Nueva Chicago.
Y esa obsesión por salir jugando desde el fondo de la cancha casi le cuesta muy caro, porque una vez Hilario Navarro y otras Jonatan Schunke y Gastón Gil Romero invitaron a los delanteros rivales a patear al arco.
En el segundo tiempo, si bien el trámite no cambió demasiado con respecto al primero, Estudiantes estuvo más certero en las jugadas de contragolpe. Por eso el arquero local Matías Ibáñez empezó a ser clave para mantener el cero en su arco.
La primera gran atajada fue a poco de iniciado el período. Iban apenas 45 segundos cuando le desvió un remate a David Barbona, que al igual que en los últimos partidos empezó a mostrarse más activo en la medida que fue transcurriendo el partido.
Al mismo jugador le desvió un remate con destino de gol a los 13 minutos. Esta vez también fue recto al arco, pero a diferencia del anterior, el ex Chicago le había pegado abajo y esquinado. La rozó con su mano izquierda para mandarla al córner.
Jugó mejor Estudiantes en el complemento. Fue un equipo más corto e inteligente. Entendió que con pases largos podía lastimar y mucho más al encontrar un rival que por su condición de local tuvo la obligación de asumir el protagonismo.
A falta de 15 minutos volvió a tener una chance inmejorable, esta vez en los pies de Gastón Fernández. Pero el verdugo Pincha en la fría Fortaleza, el arquero Ibáñez, volvió a decir que no.
Y cuando mejor estaba el Pincha y la tribuna local les reclamaba a sus jugadores mayor entrega llegó una situación que modificó el trámite del partido: la expulsión de Juan Sánchez Miño por infracción a Lautaro Acosta, el mejor jugador de campo, quien desde su ingreso le dio la movilidad que Lanús no tuvo en toda la noche.
Con 10 jugadores la visita se replegó demasiado. La Gata (los 25 minutos que jugó mostró cosas interesantes) tuvo que bajar varios metros y los laterales no se proyectaron como antes. El equipo entendió que lo mejor era asegurarse un punto antes que perderlo por querer ir a buscarlo. Entonces intentó poner el partido en un freezer, teniendo la pelota y jugando con el nerviosismo de un Lanús al que no se le cayó ideal alguna en los 90 minutos. Sus únicas armas claras fueron la gambeta de Acosta y los reclamos constantes y sistemáticos de sus hinchas, que desde el primer minuto al último entendieron que el árbitro Fernando Echenique los estaba perjudicando. Nada más alejado de la realidad.
Así, con algo de apremio por el empuje local y la falta de un jugador terminó Estudiantes, que de haber sido más efectivo en los metros finales se hubiera traído a La Plata una victoria que estuvo más cerca que en otros partidos.
 
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