ESTUDIANTES. IGUALÓ 0 A 0 CON LANÚS EN LA FORTALEZA Y DEJÓ UNA DIGNA IMAGEN
En su mejor momento se quedó con un jugador menos y eso lo frenó
Por MARTIN CABRERA
COMENTARIO
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Estudiantes dio un paso
adelante en lo que al juego se refiere en su partido de anoche contra
Lanús, que lo igualó 0-0 porque no pudo terminar con éxito las tres o
cuatro chances claras de gol que tuvo. Jugó mejor que en sus últimos
partidos y por varios momentos puso en aprietos a un equipo plagado de
figuras. Sólo la expulsión de Juan Sánchez Miño, a falta de 15 minutos,
pudo ponerle el freno a un equipo que estaba parado en la cancha como
para quedarse con el premio mayor.
En ese primer tiempo el Pincha tuvo una sola
situación de gol. Fue de Jonatan Schunke, de arremetida por el primer
palo, tras un córner de Sánchez Miño. El arquero local, Matías Ibáñez,
se lo evitó gracias a una rápida reacción.
Salvo ese acercamiento, no encontró el equipo de
Gabriel Milito los caminos necesarios. Abusó de la tenencia pero se
bloqueó en tres cuartos de cancha, lo mismo que en la fecha pasada
contra Nueva Chicago.
Y esa obsesión por salir jugando desde el fondo de
la cancha casi le cuesta muy caro, porque una vez Hilario Navarro y
otras Jonatan Schunke y Gastón Gil Romero invitaron a los delanteros
rivales a patear al arco.
En el segundo tiempo, si bien el trámite no cambió
demasiado con respecto al primero, Estudiantes estuvo más certero en las
jugadas de contragolpe. Por eso el arquero local Matías Ibáñez empezó a
ser clave para mantener el cero en su arco.
La primera gran atajada fue a poco de iniciado el
período. Iban apenas 45 segundos cuando le desvió un remate a David
Barbona, que al igual que en los últimos partidos empezó a mostrarse más
activo en la medida que fue transcurriendo el partido.
Al mismo jugador le desvió un remate con destino de
gol a los 13 minutos. Esta vez también fue recto al arco, pero a
diferencia del anterior, el ex Chicago le había pegado abajo y
esquinado. La rozó con su mano izquierda para mandarla al córner.
Jugó mejor Estudiantes en el complemento. Fue un
equipo más corto e inteligente. Entendió que con pases largos podía
lastimar y mucho más al encontrar un rival que por su condición de local
tuvo la obligación de asumir el protagonismo.
A falta de 15 minutos volvió a tener una chance
inmejorable, esta vez en los pies de Gastón Fernández. Pero el verdugo
Pincha en la fría Fortaleza, el arquero Ibáñez, volvió a decir que no.
Y cuando mejor estaba el Pincha y la tribuna local
les reclamaba a sus jugadores mayor entrega llegó una situación que
modificó el trámite del partido: la expulsión de Juan Sánchez Miño por
infracción a Lautaro Acosta, el mejor jugador de campo, quien desde su
ingreso le dio la movilidad que Lanús no tuvo en toda la noche.
Con 10 jugadores la visita se replegó demasiado. La
Gata (los 25 minutos que jugó mostró cosas interesantes) tuvo que bajar
varios metros y los laterales no se proyectaron como antes. El equipo
entendió que lo mejor era asegurarse un punto antes que perderlo por
querer ir a buscarlo. Entonces intentó poner el partido en un freezer,
teniendo la pelota y jugando con el nerviosismo de un Lanús al que no se
le cayó ideal alguna en los 90 minutos. Sus únicas armas claras fueron
la gambeta de Acosta y los reclamos constantes y sistemáticos de sus
hinchas, que desde el primer minuto al último entendieron que el árbitro
Fernando Echenique los estaba perjudicando. Nada más alejado de la
realidad.
Así, con algo de apremio por el empuje local y la
falta de un jugador terminó Estudiantes, que de haber sido más efectivo
en los metros finales se hubiera traído a La Plata una victoria que
estuvo más cerca que en otros partidos.
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