lunes, 17 de agosto de 2015

Sigue lejos de un juego convincente, pero la “Gata” será una buena ayuda


LE SIRVE. EL EMPATE QUE SUMÓ APUNTALA LA TRANSICIÓN

No se entiende cómo Milito insiste en pedir que salgan desde el fondo jugando a ras del piso. 

Por MARTIN MENDINUETA
OPINION

Despacito y volviendo a sumar, Estudiantes intenta convencerse de que su fútbol crece. Se ampara, genuinamente, en haber salido indemne de un estadio que históricamente le ha sido tan exigente como antipático. Esta vez, Lanús no sólo no pudo superarlo,ni en el desarrollo ni en el resultado, sino que además experimentó un par de sustos que debieran empujarlo a valorar más el empate.
En un partido feo, con bastante pierna fuerte, roces y algunas simulaciones ampulosas, el equipo de Gabriel Milito siempre estuvo dispuesto a plantarse con firmeza para que no se lo llevaran por delante. Y lo logró. Su personalidad goza de buena salud.
El anfitrión, sólo en mínimos pasajes, pudo sentirse cómodo en su “fortaleza”.
A la hora de marcar, obstruir y hacer un gran despliegue físico, Estudiantes responde. Allí no tiene deudas.Sí las genera cuando tiene la pelota. Todo le cuesta mucho. LLevarla, cuidarla, elaborar pases y también pisar el área con decisión. Por eso, y a pesar de que su labor estuvo lejos del ideal (tampoco fue una vergúenza ni mucho menos), pareció un error la decisión de sacar del campo a Diego Mendoza.
Ahora que hay alguien bastante bien perfilado para erigirse en un digno reemplazante de Guido Carrillo (¿leyó bien? No escribí que son iguales, ni siquiera parecidos), creo oportuno y criterioso sostenerlo. Y, especialmente, “alimentarlo” mejor. El ingreso de Gastón Fernández le hizo muy bien al equipo. Lo refrescó. Le otorgó claridad en las inmediaciones del área. Por eso, la “Gata” tendría que haber sido el reemplazante de David Barbona, que está creciendo, pero avanza a su tiempo y está muy bien que así sea.
¿POR QUÉ NO JUNTAR a LA “GATA” CON MENDOZA?
Claro que Gastón Fernández debe manejarse por el eje central del campo, pero ¿por qué no como nexo entre los mediocampistas puros y Diego Mendoza? Si el flamante refuerzo es el nuevo centrodelantero, Estudiantes le estará poniendo freno a la correcta apuesta que está haciendo con el joven que supo esperar su momento; y, al mismo tiempo, se perderá la oportunidad de probar (no hay peor gestión que la que no se hace) al referente recuperado como una especie de enganche, o flaso nueve, o armador en los últimos veinte metros del campo. Justamente, hace rato que Estudiantes no tiene un generador de juego, alguien que lo guíe, que conduzca desde la simpleza de un pase bien dado.
Fernández puede ser un muy buen número 9; de hecho ya lo demostró. Pero teniendo en cuenta las carencias ofensivas de esta transición tan especial y la auspiciosa etapa que está disfrutando Mendoza, sería una picardía no juntarlos, no apostar por una complementación entre ellos.
CAMINA POR LA CORNISA SIN NINGUNA NECESIDAD
La salida desde el fondo es todo un tema. Realmente cuesta creer que el director técnico no advierta el enorme riesgo que asumen sus jugadores llevando a la práctica aquello que él les pide de manera repetida, casi como una obsesión. ¿Acaso no se da cuenta del peligro de gol del rival que se instala en el ambiente? ¿O lo toma como un aprendizaje lógico y necesario para jugar como a él le gusta? Estudiantes da miedo cuando inicia el juego desde su arco a ras del piso... Hilario Navarro sólo irradia temor e inseguridad, aunque no es el único. Ni el arquero, ni los defensores tienen las virtudes técnicas como para hecerlo con eficacia. Entonces ¿por qué no cambiar? ¿Por qué no emplear un método menos elegante y más seguro? Estudiantes ya tiene unos cuantos problemas que solucionar como para inventarse otro tan pesado.
Hay algo básico: El libreto jamás puede no contemplar las aptitudes de quienes deben interpretarlo
Pasó una excursión brava. No lo lastimaron. Sirve. Fue un punto ganado.
 
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