LE SIRVE. EL EMPATE QUE SUMÓ APUNTALA LA TRANSICIÓN
No se entiende cómo Milito insiste en pedir que salgan desde el fondo jugando a ras del piso.
Por MARTIN MENDINUETA
OPINION
OPINION
Despacito y volviendo a
sumar, Estudiantes intenta convencerse de que su fútbol crece. Se
ampara, genuinamente, en haber salido indemne de un estadio que
históricamente le ha sido tan exigente como antipático. Esta vez, Lanús
no sólo no pudo superarlo,ni en el desarrollo ni en el resultado, sino
que además experimentó un par de sustos que debieran empujarlo a valorar
más el empate.
En un partido feo, con bastante pierna fuerte,
roces y algunas simulaciones ampulosas, el equipo de Gabriel Milito
siempre estuvo dispuesto a plantarse con firmeza para que no se lo
llevaran por delante. Y lo logró. Su personalidad goza de buena salud.
El anfitrión, sólo en mínimos pasajes, pudo sentirse cómodo en su “fortaleza”.
A la hora de marcar, obstruir y hacer un gran
despliegue físico, Estudiantes responde. Allí no tiene deudas.Sí las
genera cuando tiene la pelota. Todo le cuesta mucho. LLevarla, cuidarla,
elaborar pases y también pisar el área con decisión. Por eso, y a pesar
de que su labor estuvo lejos del ideal (tampoco fue una vergúenza ni
mucho menos), pareció un error la decisión de sacar del campo a Diego
Mendoza.
Ahora que hay alguien bastante bien perfilado para
erigirse en un digno reemplazante de Guido Carrillo (¿leyó bien? No
escribí que son iguales, ni siquiera parecidos), creo oportuno y
criterioso sostenerlo. Y, especialmente, “alimentarlo” mejor. El ingreso
de Gastón Fernández le hizo muy bien al equipo. Lo refrescó. Le otorgó
claridad en las inmediaciones del área. Por eso, la “Gata” tendría que
haber sido el reemplazante de David Barbona, que está creciendo, pero
avanza a su tiempo y está muy bien que así sea.
¿POR QUÉ NO JUNTAR a LA “GATA” CON MENDOZA?
Claro que Gastón Fernández debe manejarse por el
eje central del campo, pero ¿por qué no como nexo entre los
mediocampistas puros y Diego Mendoza? Si el flamante refuerzo es el
nuevo centrodelantero, Estudiantes le estará poniendo freno a la
correcta apuesta que está haciendo con el joven que supo esperar su
momento; y, al mismo tiempo, se perderá la oportunidad de probar (no hay
peor gestión que la que no se hace) al referente recuperado como una
especie de enganche, o flaso nueve, o armador en los últimos veinte
metros del campo. Justamente, hace rato que Estudiantes no tiene un
generador de juego, alguien que lo guíe, que conduzca desde la simpleza
de un pase bien dado.
Fernández puede ser un muy buen número 9; de hecho
ya lo demostró. Pero teniendo en cuenta las carencias ofensivas de esta
transición tan especial y la auspiciosa etapa que está disfrutando
Mendoza, sería una picardía no juntarlos, no apostar por una
complementación entre ellos.
CAMINA POR LA CORNISA SIN NINGUNA NECESIDAD
La salida desde el fondo es todo un tema. Realmente
cuesta creer que el director técnico no advierta el enorme riesgo que
asumen sus jugadores llevando a la práctica aquello que él les pide de
manera repetida, casi como una obsesión. ¿Acaso no se da cuenta del
peligro de gol del rival que se instala en el ambiente? ¿O lo toma como
un aprendizaje lógico y necesario para jugar como a él le gusta?
Estudiantes da miedo cuando inicia el juego desde su arco a ras del
piso... Hilario Navarro sólo irradia temor e inseguridad, aunque no es
el único. Ni el arquero, ni los defensores tienen las virtudes técnicas
como para hecerlo con eficacia. Entonces ¿por qué no cambiar? ¿Por qué
no emplear un método menos elegante y más seguro? Estudiantes ya tiene
unos cuantos problemas que solucionar como para inventarse otro tan
pesado.
Hay algo básico: El libreto jamás puede no contemplar las aptitudes de quienes deben interpretarlo
Pasó una excursión brava. No lo lastimaron. Sirve. Fue un punto ganado.
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