lunes, 19 de octubre de 2015

Acosta jugó como para quedarse y Auzqui, para que lo valoren mejor

GANO CON AUTORIDAD. TERMINÓ APLASTANDO A UN RIVAL MUY INTENSO

El Estudiantes de Milito todavía no aprendió que ante la presión rival lo mejor es salir largo

El saludo de Leandro Desábato con Lucas Rodríguez, después de una de las conquistas del juvenil, en la goleada sobre Quilmes
El saludo de Leandro Desábato con Lucas Rodríguez

Por MARTIN MENDINUETA OPINION

Hasta aquí, el ciclo dirigido por Gabriel Milito en Estudiantes arroja un balance claramente positivo. Las estadísticas son contundentes.
Con cuarenta y ocho puntos muy saludables (trece victorias, nueve empates y seis derrotas), y una idea de juego que lentamente va conquistando mayor aceptación popular, los puntos negativos generan encendidos debates, pero de ningún modo reclamos desestabilizadores.
Ya instalado en el umbral de ingreso a la Liguilla Pre-Libertadores, el equipo aún no tiene una identidad de ataque consolidada, aunque avanza y esa quizás sea su mayor virtud. El último sábado consiguió dar un paso clave de doble significación: ganó con autoridad y, además de la eficacia tan necesaria, gustó. Unió en plena noche de sábado resultadismo puro y poder de seducción.
En este Estudiantes desnudo de atacantes consagrados no sólo merece jugar, también sería bueno que nunca falte
Su desempeño en el segundo tiempo significó el punto más alto desde que asumió el actual cuerpo técnico. Sin dudas, la decisión de cambiar a Gastón Gil Romero por Luciano Acosta modificó la ruta del partido. ¡Cómo habrá sido de importante lo que hizo, que jugó medio partido y le alcanzó para ser figura! Fue un gestor imprescindible. Clarificó el ímpetu y la necesidad albirroja de ir a buscar primero el empate, y luego el triunfo. Jugó haciendo jugar a sus compañeros. Ayudó a Lucas Rodríguez (su seriedad para afrontar cualquier faceta del juego impacta muy gratamente), a Carlos Auzqui (el segundo gol de su cosecha personal fue para aplaudir de pie) y también a Juan Manuel Sánchez Miño, que se soltó tocando más y mejor.
¿QUE HARAN CON EL PETISO?
Antes de fin de año Estudiantes deberá decidir qué hará con Acosta; comprarlo, negociar otro préstamo o dejarlo ir... Es un caso especial; todavía no se afianzó como titular y, sin embargo, se advierte en él un talento que no abunda en el contexto nacional. Es tan habilidoso como discontinuo.
Lo usó poco Mauricio Pellegrino y con Milito ocurre algo parecido.
El tema es que cuando se enciende, nadie pone tan buenos pases entre líneas como él.
Tiene habilidad y panorama, no estaría mal hacer un intento para que continúe.
UNA CARICIA PARA CARLITOS
¿Cuántas veces escuchó afirmar que Auzqui no puede jugar en la primera de Estudiantes?
¿Seguirán pensando lo mismo aquellos que lo estigmatizaron de un modo cruel?
A su habitual generosidad en el despliegue, esta vez le adosó un par de goles y hasta subió al podio de los mejores rendimientos individuales.
En este Estudiantes desnudo de atacantes consagrados no sólo merece jugar, también sería bueno que nunca falte.
TEMA REPETIDO
Tarde o temprano la apuesta de salir jugando desde el fondo con la pelota a ras del césped le iba a provocar un fuerte dolor de cabeza.
El error de Sebastián Domínguez se veía venir. Flotaba en el ambiente desde hace mucho. ¿No piensa el DT cambiar el libreto? Es fácil advertir que este equipo no está preparado para salir jugando cuando el rival le aplica el rigor de una presión alta y severa. Los silbidos que se escucharon al final del primer tiempo debieran empujarlo a corregir un mecanismo que sólo genera miedo entre sus hinchas.

www.eldia.com.ar

No hay comentarios: