TRIUNFAZO. ESTUDIANTES GOLEÓ 4-1 A QUILMES GRACIAS AL REPUNTE EN EL SEGUNDO TIEMPO
Tres puntos para seguir pensando en clasificar a la Liguilla Pre Libertadores
La definición de Tití Rodríguez. Hizo un buen
partido y marcó dos de los goles de Estudiantes frente a Quilmes en el
Estadio Ciudad de La Plata
Por MARTIN CABRERA COMENTARIO
Como en varios partidos
en este torneo, Estudiantes tuvo que remontar en el complemento su pobre
versión del primer tiempo. Anoche aplastó a Quilmes 4-1 gracias a unos
últimos 45 minutos para recortar, pegar y recordar un tiempo. Dos goles
de Carlos Auzqui y otros dos de Lucas Rodríguez, que brillaron luego del
ingreso de Luciano Acosta.
De esta manera superó a Belgrano en la tabla de
posiciones y sigue soñando con meterse en el cuadrangular final para
luchar por una plaza para jugar la Copa Libertadores 2016, que sería un
cierre más que importante para un año que lo tuvo arriba, por el medio y
también abajo.
Dos caras bien marcadas tuvo Estudiantes. La peor
versión, clarísima, se vio en el primer tiempo, cuando el equipo jugó
sin ritmo ni ganas. Abusó de la salida al ras del piso a pesar de la
presión alta de Quilmes. No tuvo sorpresa y pocas veces entendió que por
la izquierda estaba el desbarajuste en la defensa rival. Los hinchas se
cansaron y al final del primer tiempo despidieron al equipo con un
silbido que ni siquiera la publicidad de los parlantes pudo minimizar.
Nadie sospechaba que la historia podía cambiar tanto.
Aun así el Pincha, en esos 45 minutos iniciales
tuvo una chance clarísima de ponerse en ventaja. Fue a los 14 minutos,
cuando Juan Sánchez Miño hizo una pausa en una contra y habilitó con un
pase profundo a Lucas Rodríguez. El pibe enganchó y le pegó suave al
palo izquierdo de Walter Benítez, que miró cómo la pelota pegaba en el
palo.
Pero Quilmes fue más. Ya desde el arranque había
avisado con un remate cruzado de Claudio Bieler que pasó muy cerca.
Siempre presionó y a pesar de sus limitaciones, jugó buena parte del
período en campo rival. Tuvo su premio en el final, cuando Chirola
Romero mandó al fondo del arco una pelota que increíblemente había
regalado Sebastián Domínguez. Y como ante Newell’s la visita casi se va
al descanso dos goles arriba pero Canelo remató por arriba.
Los 15 minutos del entretiempo sirvieron para
ajustar los (muchos) errores. La platea le reclamaba un delantero de
área a Milito, pero el DT entendió que al equipo no le faltaba un 9,
sino la pelota para jugar al fútbol. Bien claro que el solo ingreso de
Luciano Acosta sirvió para corregir todo lo malo.
En dos minutos dio vuelta el partido. Fue una
ráfaga que se llevó por delante a Quilmes, como ya había hecho en la
Copa Argentina. Primero desbordó por la izquierda con Palito Pereira y
Carlos Auzqui empató. Tras sacar del medio, Estudiantes robó la pelota y
una buena jugada colectiva de izquierda a derecha, con penal incluido a
Ezequiel Cerutti, terminó con el gol de Tití Rodríguez.
Siguió siendo mejor el equipo de Milito, que como
nunca superó a su rival, que dejó de ser esa revelación de los 10
partidos invicto para volver a ser el Quilmes de antes. No agarró más el
balón y cuando intentaba reaccionar Auzqui marcó el tercero tras un
pase recto entre línea de Acosta. Al delantero le pedían goles y así
marcaba dos, algo que nunca antes le había pasado en su carrera.
El Colo Sava movió el banco y su equipo se acercó hasta el arco de Hilario
Navarro. Siempre atacando por la derecha de la
defensa Pincha, que anoche fue un punto bien bajo. Pero no pudo y cuando
parecía que la victoria se cerraba así, el pibe Rodríguez fue
perseverante y, luego de un centro complejo de Acosta, se la robó a
Walter Benítez para clavar el cuarto que selló la goleada, llevó al
equipo a los 48 puntos y dejó la ilusión de los hinchas por las nubes.
Al menos, hoy pasarán un Día de la Madre con una sonrisa de esas que
sólo el fútbol (y las goleadas) pueden conseguir.
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