domingo, 18 de octubre de 2015

Puso la cerveza a enfriar y la tomó en el complemento

TRIUNFAZO. ESTUDIANTES GOLEÓ 4-1 A QUILMES GRACIAS AL REPUNTE EN EL SEGUNDO TIEMPO

Tres puntos para seguir pensando en clasificar a la Liguilla Pre Libertadores

La definición de Tití Rodríguez. Hizo un buen partido y marcó dos de los goles de Estudiantes frente a Quilmes en el Estadio Ciudad de La Plata

La definición de Tití Rodríguez. Hizo un buen partido y marcó dos de los goles de Estudiantes frente a Quilmes en el Estadio Ciudad de La Plata

Por MARTIN CABRERA COMENTARIO

Como en varios partidos en este torneo, Estudiantes tuvo que remontar en el complemento su pobre versión del primer tiempo. Anoche aplastó a Quilmes 4-1 gracias a unos últimos 45 minutos para recortar, pegar y recordar un tiempo. Dos goles de Carlos Auzqui y otros dos de Lucas Rodríguez, que brillaron luego del ingreso de Luciano Acosta.
De esta manera superó a Belgrano en la tabla de posiciones y sigue soñando con meterse en el cuadrangular final para luchar por una plaza para jugar la Copa Libertadores 2016, que sería un cierre más que importante para un año que lo tuvo arriba, por el medio y también abajo.
Dos caras bien marcadas tuvo Estudiantes. La peor versión, clarísima, se vio en el primer tiempo, cuando el equipo jugó sin ritmo ni ganas. Abusó de la salida al ras del piso a pesar de la presión alta de Quilmes. No tuvo sorpresa y pocas veces entendió que por la izquierda estaba el desbarajuste en la defensa rival. Los hinchas se cansaron y al final del primer tiempo despidieron al equipo con un silbido que ni siquiera la publicidad de los parlantes pudo minimizar. Nadie sospechaba que la historia podía cambiar tanto.
Aun así el Pincha, en esos 45 minutos iniciales tuvo una chance clarísima de ponerse en ventaja. Fue a los 14 minutos, cuando Juan Sánchez Miño hizo una pausa en una contra y habilitó con un pase profundo a Lucas Rodríguez. El pibe enganchó y le pegó suave al palo izquierdo de Walter Benítez, que miró cómo la pelota pegaba en el palo.
Pero Quilmes fue más. Ya desde el arranque había avisado con un remate cruzado de Claudio Bieler que pasó muy cerca. Siempre presionó y a pesar de sus limitaciones, jugó buena parte del período en campo rival. Tuvo su premio en el final, cuando Chirola Romero mandó al fondo del arco una pelota que increíblemente había regalado Sebastián Domínguez. Y como ante Newell’s la visita casi se va al descanso dos goles arriba pero Canelo remató por arriba.
Los 15 minutos del entretiempo sirvieron para ajustar los (muchos) errores. La platea le reclamaba un delantero de área a Milito, pero el DT entendió que al equipo no le faltaba un 9, sino la pelota para jugar al fútbol. Bien claro que el solo ingreso de Luciano Acosta sirvió para corregir todo lo malo.
En dos minutos dio vuelta el partido. Fue una ráfaga que se llevó por delante a Quilmes, como ya había hecho en la Copa Argentina. Primero desbordó por la izquierda con Palito Pereira y Carlos Auzqui empató. Tras sacar del medio, Estudiantes robó la pelota y una buena jugada colectiva de izquierda a derecha, con penal incluido a Ezequiel Cerutti, terminó con el gol de Tití Rodríguez.
Siguió siendo mejor el equipo de Milito, que como nunca superó a su rival, que dejó de ser esa revelación de los 10 partidos invicto para volver a ser el Quilmes de antes. No agarró más el balón y cuando intentaba reaccionar Auzqui marcó el tercero tras un pase recto entre línea de Acosta. Al delantero le pedían goles y así marcaba dos, algo que nunca antes le había pasado en su carrera.
El Colo Sava movió el banco y su equipo se acercó hasta el arco de Hilario
Navarro. Siempre atacando por la derecha de la defensa Pincha, que anoche fue un punto bien bajo. Pero no pudo y cuando parecía que la victoria se cerraba así, el pibe Rodríguez fue perseverante y, luego de un centro complejo de Acosta, se la robó a Walter Benítez para clavar el cuarto que selló la goleada, llevó al equipo a los 48 puntos y dejó la ilusión de los hinchas por las nubes. Al menos, hoy pasarán un Día de la Madre con una sonrisa de esas que sólo el fútbol (y las goleadas) pueden conseguir.

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