LA MEJOR DEFENSA FUE EL ATAQUE. PRESIÓN ALTA E INTENSIDAD ADELANTE PARA TRITURAR A QUILMES
La entrada de Acosta y el lavado de cabeza del entretiempo, claves para el armado de una gran producción
El festejo de dos de las figuras. Auzqui marcó dos goles y Acosta entró en el complemento e hizo jugar al equipo
Por NICOLAS NARDINI ANALISIS
Como decía desde su
excepcional pluma el siempre recordado Dante Panzeri -que dejó su estela
en las páginas de este diario por años- el fútbol es la dinámica de lo
impensado. Tras un primer tiempo que culminó con un error puntual que le
costó al Pincha la transitoria derrota, pocos hubieran imaginado que la
historia terminaría con una sensacional goleada ante un equipo que
llegaba invicto en el ciclo de Sava como DT.
El punto de quiebre que significó el entretiempo lo
explica todo. Milito acertó un pleno con la entrada de Acosta, que le
dio fútbol, volumen de juego y balones entre líneas al equipo, al tiempo
que resultó fundamental el evidente sacudón anímico que fogoneó el DT
en la charla con los suyos, que salieron como una tromba en el
complemento.
El equipo fue otro. Presionó con convicción y en
bloque, encontró espacios, destrozó al fondo cervecero e hilvanó una
goleada que lo deja a las puertas del gran objetivo de entrar a la
Liguilla.
EL SENTIDO DE LA OPORTUNIDAD
Sobre lo ocurrido en el primer tiempo, vale marcar
una cuestión. Los mecanismos de juego que un entrenador propone ante sus
dirigidos no siempre son propuestas pétreas. Su éxito o fracaso
dependen, por un lado, de las aptitudes de los futbolistas para ponerlas
en práctica y, por otro, del sentido de la oportunidad de los
protagonistas para optar por tal o cual decisión cuando tienen el balón
en sus pies. Así, cuando un rival presiona con gente rápida arriba, por
más que un técnico, en este caso Milito, pregone la idea de salir
jugando desde atrás con el balón dominado, el jugafor debe tener la
capacidad de darse cuenta que no cambiar la manera de salir desde su
propio campo implica riesgos innecesarios.
Domínguez, en ese último minuto del primer tiempo,
no supo leer a tiempo que hubiera sido más lógico sacar un balón en
largo para saltar líneas a espaldas de los medios de Quilmes que tirar
una pelota comprometida hacia atrás para Desábato y el costo fue grave:
el cervecero lo aprovechó y Chirola Romero marcó.
En definitiva, resulta fundamental que los
protagonistas sepan discernir qué es lo que más conviene para cada
situación puntual. Eso, sin dudas, resultará más productivo que tirar
por la borda una idea que, si se pule con paciencia, puede darle sus
dividendos al equipo.
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