El jugador le dio paso a un gran DT
Tras retirarse de los campos con pantalones
cortos, comenzó una vida ligada a la conducción técnica con gran
dedicación y pasión
En marzo de 2016 cumplirá 77 años, pero antes de su
otoño destacó como uno de los entrenadores argentinos que escribió
historia grande y, antes, en la flor de la edad, fue futbolista
profesional durante doce años: Carlos Salvador Bilardo jugó su último
partido el 16 de diciembre de 1970.
En efecto, se cumplen hoy 45 años de la última vez
que Bilardo vistió pantalones cortos y la camiseta que más
satisfacciones le dio, la de Estudiantes, donde fue una pieza clave en
el plantel que ganó el Torneo Metropolitano de 1967, tres copas
Libertadores de América (1968/69/70), una Copa Interamericana (1969) y
la Copa Intercontinental de 1968, versus Manchester United, en Old
Trafford.
Su despedida de las canchas resultó a la medida de
sus modos pintorescos, puesto que cuando todo hacía prever que seguiría
ligado a Estudiantes una temporada más decidió colgar los botines en
medio de un partido con Vélez, en la cancha de Atlanta, por el Torneo
Nacional, que concluyó 1-1.
“Iba a patear un tiro libre y en ese momento me di cuenta de que ya no tenía más ganas de jugar” , así narró el polémico Doctor el momento de su adiós de las canchas.
Se había iniciado en las divisiones menores de San
Lorenzo de Almagro, donde debutó en Primera durante el campeonato de
1958 (curiosamente en nuestra ciudad, versus Estudiantes, y convirtió el
único gol del equipo azulgrana), integró el seleccionado nacional
juvenil, constó en el plantel que intervino en los Juegos Olímpicos de
Roma 1960 y, desde 1961 a 1964, fue el wing derecho de Deportivo
Español.
Convocado por Osvaldo Zubeldía, que lo convirtió en
mediocampista y en una suerte de director técnico dentro de la cancha,
Bilardo llegó a Estudiantes en enero de 1965. Con el partido del que hoy
se cumplen 45 años completó una trayectoria de 175 presencias y 11
goles.
En el invierno de 1971 volvió a Estudiantes pero no
ya como futbolista: una profunda crisis institucional y deportiva había
puesto al equipo al borde del descenso a Primera B y bajo el mando del
interinato del Doctor en la dirección técnica se sumaron los puntos
suficientes para sobrellevar la tormenta.
En condición de DT cumplió otros tres ciclos en el
club albirrojo (entre 1973 y 1975, entre 1982 y 1983 y entre 2003 y
2004), el segundo de los cuales coronó con la conquista del Torneo
Metropolitano y allanó el camino hacia su llegada a la Selección donde
logró lo más destacado de su carrera: el título mundial de México 1986.
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