Tranquilo, a paso lento, con sus auriculares y un
reproductor moderno que le permite escuchar una música que lo aísla por
un momento de todo y lo sumerge en el aire que circula por la rambla de
32, Alejandro Sabella se toma sus tardes en reposo para hacer actividad
física tras la complicación de diciembre.
Aprovechando el atardecer, el Profesor, vestido con la marca de la
ropa que patrocina a la Selección Argentina y luciendo el pantalón
(seguramente- obsequiado) de Angel Di María, el ex entrenador nacional
se distrae del mundo redondo por un instante.
A pocas cuadras de su casa en Tolosa, y en medio de una marea de
gente que circula por la rambla, “Pachorra” esquiva algunos pedidos de
foto de aquellos que se animan a saludarlo, pero no pierde la mirada
observadora y analiza todo lo que sucede a su alrededor. Eso porque no
pierde su esencia de director técnico, por más que haya tenido el alta
para volver a dirigir luego del inconveniente del mes pasado.
Precisamente a principios del último mes del año pasado, Sabella
comenzó a sentir un dolor abdominal y, junto a su esposa y un amigo,
recurrió a la guardia del hospital Español, donde se le diagnosticó un
cuadro de hipertensión y síndrome coronario agudo, por lo que estuvo
internado y se le practicó una angioplastía de rescate.
En medio de eso, Pablo Blanco tenía la propuesta de ser el preparador
físico de Nelson Vivas y, pese a que Alejandro le dijo que vaya, él
prefirió descartarlo porque mantiene la esperanza de que el Profesor
vuelva a dirigir.
Los afectos le pidieron a Don Alejandro que no dirija más, pero
“Pachorra” tiene en su interior la tecla de on/off que en cualquier
momento puede activarse.
Es cierto que rechazó decenas de propuestas tales como Arabia
Saudita, la Selección de Perú, Rusia, Chile, dirigir en España, Brasil,
al Milan y hasta se habló de volver a conducir al Pincha. Más allá de
todo eso, y pese a que no puede escaparse de la número 5, el Profesor,
fiel a su estilo, continuó con sus actividades rutinarias. Entre ellas
volver al Country Club de City Bell, donde compartió el amistoso entre
Estudiantes y Nueva Chicago junto a Julián Camino, Guillermo Trama y
allegados.
El Profesor no le pierde pisada al fútbol, mantiene latente sus ganas
de ponerse nuevamente el traje de DT tras la final del Maracaná con
Alemania y analiza alguna posibilidad de encontrar un rumbo en el
exterior. Mientras, está en reposo. ¿Dónde? En la 32, que en su momento
fue su laboratorio y hoy es su lugar elegido para ejercitarse.
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