Análisis
El Pincha dio la muestra de caracter que necesitaba luego del
triunfo de los tucumanos, y volvió a sumar de a tres ante su gente, en
ese escenario en el que tan bien le fue en este 2016, para quedar a un
triunfo de la Libertadores.
La victoria de Atlético Tucumán el día viernes lo había dejado
con obligaciones sobre la mesa. El Pincha tenía que dar una muestra de
carácter luego de tres empates en fila, pero más importante aun, tenía
que ganar. Y pudo hacer ambas cosas.
Arrancó decidido el León, sabiendo lo que se jugaba dentro de la cancha, pero Boca gritó primero. Los minutos siguientes al gol de Andrés Chávez encontraron a un equipo algo desorientado, que no encontraba los caminos hacia el gol.
Sin embargo con una ráfaga de la Gata, y con mucha contundencia, el Pincha lo dio vuelta. Casi sin darse cuenta el equipo de Nelson Vivas pasó de estar abajo en el marcador a ponerse arriba, y a partir de allí no volvió a pasar sobresaltos.
La precisión en los últimos metros que no tuvo en tantos otros partidos sí la encontró frente al Xeneize, y la aprovechó de la mejor manera. Después supo ser práctico y controlar el partido en la mitad de la cancha, manteniendo la pelota lejos de su arco.
Así fue que en el segundo tiempo prácticamente no pasó sobresaltos, y el reloj rápidamente se puso de su lado. Así fue que llevó el partido por donde quiso en esa segunda parte, para terminar de sellar ese resultado que tanto necesitaba.
Después de tres empates de manera consecutiva Estudiantes pudo volver a ganar, y sumó tres puntos de oro para seguir dependiendo de sí mismo, tres puntos de oro para saber que, si gana en Santa Fe el próximo fin de semana, la Libertadores será su destino.
www.cielosports.com
Arrancó decidido el León, sabiendo lo que se jugaba dentro de la cancha, pero Boca gritó primero. Los minutos siguientes al gol de Andrés Chávez encontraron a un equipo algo desorientado, que no encontraba los caminos hacia el gol.
Sin embargo con una ráfaga de la Gata, y con mucha contundencia, el Pincha lo dio vuelta. Casi sin darse cuenta el equipo de Nelson Vivas pasó de estar abajo en el marcador a ponerse arriba, y a partir de allí no volvió a pasar sobresaltos.
La precisión en los últimos metros que no tuvo en tantos otros partidos sí la encontró frente al Xeneize, y la aprovechó de la mejor manera. Después supo ser práctico y controlar el partido en la mitad de la cancha, manteniendo la pelota lejos de su arco.
Así fue que en el segundo tiempo prácticamente no pasó sobresaltos, y el reloj rápidamente se puso de su lado. Así fue que llevó el partido por donde quiso en esa segunda parte, para terminar de sellar ese resultado que tanto necesitaba.
Después de tres empates de manera consecutiva Estudiantes pudo volver a ganar, y sumó tres puntos de oro para seguir dependiendo de sí mismo, tres puntos de oro para saber que, si gana en Santa Fe el próximo fin de semana, la Libertadores será su destino.
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