PRODUCCION. COMO OTROS TANTOS EN ESTUDIANTES, BAUTISTA CASCINI SIGUE LOS PASOS DE SU PAPÁ RAÚL. YA ESTÁ EN RESERVA Y SE ILUSIONA CON DEBUTAR EN PRIMERA
Es categoría ‘97 y juega como volante central, como su viejo. Aquí, la historia de una familia futbolera
Por MARTIN CABRERA
Bautista abre la puerta de su casa. Invita a pasar y avisa que su papá Raúl se está bañando. Prepara el mate, dulce, y busca una camiseta de Estudiantes. Convida unas galletitas. Los Cascini respiran fútbol y disfrutan del momento que están viviendo en el Club, uno como ex futbolista y otro como flamante jugador profesional e integrante del plantel principal. Para festejar el Día del Padre, abren la puerta de su casa y cuentan pasado, presente y futuro junto a una pelota de fútbol.
-¿Bautista, cuánto tuvo que ver tu papá para que hayas sido futbolista?
-Mi papá y mi familia me apoyaron siempre. Me acompañaron siempre, me llevaron a todos lados. Si ellos no son todo, son casi todo. Gracias a su esfuerzo hoy puedo estar ahí ,integrando este plantel de Primera de Estudiantes.
Bautista nació el 4 de junio de 1997 en La Plata. Su primer contacto con la pelota fue en la escuela de fútbol del Parque San Martín, de Tato Mendoza, cerca de su vieja casa. A los dos años recaló en el fútbol infantil de Estudiantes, hasta que el año pasado firmó su primer contrato y fue promovido. Realizó la pretemporada con Primera, fue al banco de suplentes algunos partidos y jugó todos los partidos de Reserva.
-¿Cómo vivís este momento?
-Estoy muy feliz de integrar el plantel de Primera, que es algo que uno sueña cuando empieza a jugar al fútbol. Ya había jugado antes en Reserva, pero igual se nota el cambio de velocidad y lo rápido que va la pelota.
-Volvió Braña y tal vez se sume Benítez. ¿Es una complicación o una posibilidad de seguir aprendiendo?
-Sólo pienso en volver el martes a entrenarme y demostrarle al técnico que quiero jugar. De mi parte lo único que puedo hacer es entrenarme y aprovechar del Chapu (Braña) y si viene el Chino (Benítez) para seguir aprendiendo. En este semestre vamos a tener muchas competencias con el torneo, la copa Argentina y la Sudamericana. Eso nos ilusiona a todos.
-Si bien jugás como volante central no tenés el juego de tu papá. ¿Cómo te definís?
-Juego en la misma posición, pero me siento más cómodo como doble cinco. El era un 5 más de marca y yo soy más de juego.
-¿La categoría ‘97 es especial?
-Por suerte tuvimos muchos jugadores, recambio y ya algunos debutaron. El primero fue Ezequiel Miranda, luego Tití Rodríguez, después Carlitos Lattanzio y ahora el Ruso Ascacibar.
Cascini padre tiene una fuerte personalidad. Por eso siempre trató de no absorber la carrera de su hijo. Fue, junto a su esposa, a casi todos los partidos, pero sólo cuando Bautista le pedía una opinión se la dio. “Por lo general me marcó siempre las cosas que hacía mal”, bromea el hijo.
-¿Y era de gritarte o decirte algo durante los partidos?
-No, jamás. Pero no me olvido más de un partido contra Instituto, en el Country. Me hace señas que vaya al segundo palo. Había un tiro libre que pateaba Manu Sosa. La pelota me quedó justo a mí y pude hacer el gol. Hasta el día de hoy me recrimina que no se lo fui a dedicar.
-Hiciste todas las juveniles con Ascacibar. ¿Te sorprendió la rápida adaptación que tuvo?
-No. Lo conozco desde hace mucho tiempo y además de su juego tiene una personalidad especial. Me imaginé que no le iba a costar. Me alegro mucho por este presente.
Raúl Cascini escucha atentamente a su hijo mientras mira de reojo la pantalla de su TV. Dan golf y le apasiona casi igual que el fútbol. “Juego en todos lados”, confiesa y señala a Rodrigo Braña y Agustín Alayes como buenos jugadores. “Pero ninguno puede conmigo”, saca pecho con una sonrisa.
-¿Qué te produce ver a tu hijo en la Primera de Estudiantes?
-Me pone feliz, pero básicamente porque hace un deporte. Jamás lo obligué a jugar al fútbol. Le gustó de chiquito y le expliqué las cosas que podía ganar y perder. Lo aceptó y entonces con mi señora lo acompañamos.
-¿Por qué Estudiantes?
-Porque es hincha como toda su familia. Mi señora y mi suegro son fanáticos. No cabía otra posibilidad.
Así como Bautista siguió los pasos de Raúl, éste había hecho lo mismo de Alfredo, un jugador de Tigre que no llegó a ser profesional, pero muy futbolero.
-¿Cómo empezaste a jugar vos?
-Me fueron a ver a la Escuela y con unos compañeros empezamos en Chacarita. Con edad de Séptima pasé a Platense, club en donde debuté.
-Es otro mundo el fútbol amateur ahora, ¿no?
-Sí, cambió todo. Los chicos son casi profesionales. Cuando yo jugaba no entrenábamos todos los días y ahora sí. ¡Tienen representantes desde los 11 o 12 años! Cuando llegan a Primera están empachados de muchas cosas. En varios aspectos el fútbol cambió para bien, pero en otros para mal. No puede ser que los representantes les paguen antes de ser profesionales.
-¿Por qué llegaste a Estudiantes en 1995?
-Me llamó Miguel (Russo). Estaba en Independiente y medio relegado y no lo dudé. Vine un año a préstamo.
-¿Te salió bien esa decisión
-Me cambió la vida. Tuve buen nivel, conocí a mi señora, tuve hijos y me quedé a vivir acá. No me fui más de La Plata.
-¿Cuando vas a ver a tu hijo lo hacés en el rol de futbolista o padre?
-Cuando dejé de jugar al fútbol colgué lo botines. Miro los partidos y si me pregunta doy una opinión. Si no lo hace no le digo absolutamente nada. Lo dejo. En lo único que me metí mucho fue con el estudio. Terminó la secundaria, empezó la facultad. Ahora no lo presiono más. Yo ya corrí, ya jugué... Ahora el esfuerzo es suyo
-¿Cómo lo ves?
-Bien, tranquilo. Ya le va a llegar su oportunidad. Este club tiene la virtud que les da chances a los pibes de inferiores. Tiene que tener paciencia y estar preparado para el momento que le toque jugar en Primera. Se tiene que seguir entrenando y rompiéndose el c...
En el final de la nota Raúl chicanea a su hijo por el Día del Padre y pregunta si le compró un regalo. “Sí, pero no te puedo decir qué”, le contesta. Así se despiden. Ambos saben que el mejor regalo es poder disfrutar de Estudiantes, ahora Bautista como antes lo hizo su papá.
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