UN PUNTO DE DOCE POSIBLES. ES LO QUE SUMÓ EL PINCHA EN LOS ÚLTIMOS CUATRO PARTIDOS
El Pincha pasó de ser un sólido líder a un equipo con dudas en varios sectores del campo. Con muy poco, Defensa lo dejó sin nada
Por NICOLAS NARDINI
ANALISIS
ANALISIS
La derrota ante Defensa y Justicia
que marcó el cierre del año deportivo para el Pincha sembró dudas
inesperadas en torno al funcionamiento de un equipo que pasó de ser el
más confiable del fútbol argentino a uno con problemas en varios
sectores del campo.
El punto sumado sobre los últimos doce que se
pusieron en juego es un reflejo inesperado de un cierre de año muy por
debajo la gran campaña de un elenco que hasta hace poco mandaba en
soledad. Desde que perdió el invicto ante Banfield, Estudiantes
tuvo partidos correctos, regulares y uno decididamente flojo como el de
ayer, pero quizás el punto que produce más preocupación es que por
primera vez se vio a un conjunto superado anímicamente por la situación.
¿Por qué se cayó la sólida estructura táctica
albirroja? Esa fue la pregunta que invadió a los miles de hinchas que en
la tórrida tarde de ayer coparon una vez más el Ciudad de La Plata.
Resultaría inverosímil atribuir el evidente bajón a un punto en
particular. Fueron varios los factores que confluyeron al unísono para
que el León mutara de equipo modelo en el plano táctico a otro con
fisuras en su estructura defensiva y carencias en la faceta ofensiva.
Con la racha positiva en su apogeo, todos los
rivales empezaron a jugarle de otra manera al otrora puntero. Lejos de
caerse en la difícil seguidilla que el programa de partidos le había
puesto por delante ante los grandes, el León se despidió de su invicto
ante Banfield. De ahí en adelante, no tuvo enfrente a ningún rival
superior a priori por talento individual o estructura colectiva, pero
así es el fútbol. Los adversarios de menos fuste en los papeles, fueron
los que terminaron poniendo en apuros a los conducidos por Vivas.
Ante Talleres quedó al desnudo la falta de eficacia en los últimos metros de la cancha, contra San Martín de San Juan
volvió a dilapidar una innumerable cantidad de situaciones de gol sobre
la portería rival y, encima, sintió las bajas en defensa que minaron la
solidez de un conjunto que mostró fisuras en el fondo que casi no se
habían visto hasta ese entonces.
En el cierre de esta mini racha adversa se dio,
quizás, el partido más flojo de Estudiantes en el semestre. Porque a
diferencia de partidos anteriores, donde poniendo en la balanza méritos y
búsqueda nunca había sido menos que sus oponentes, ayer se mostró como
un equipo con dudas para defender y poca lucidez para atacar.
A no confundirse, a Defensa y Justicia no le sobró
nada. Tan solo fue un rival ordenado y molesto, astuto en lo táctico
para poner nervioso a Estudiantes. Supo ponerse el traje de rival
incómodo, antipático. El tema es que el Pincha, ante esta receta del
Halcón, tuvo dos pecados capitales: no encontró las variantes
suficientes para vulnerar ese escollo defensivo y, encima, tuvo
desatinos defensivos que le costaron goles. En definitiva esos
desajustes derivaron en la concreción de una inesperada derrota.
La caída ante el Halcón fue un sacudón para
Estudiantes. Resultó, quizás, exagerado el “tengo fuerzas para seguir”
que soltó Vivas en camarines, porque en definitiva se trata de un equipo
que está bien arriba en la tabla. Eso sí, tendrá que encontrar
variantes para abrir los trámites ante equipos que se le cierren en el
fondo y deberá retomar el camino de la solidez atrás.
El gol de penal de Viatri parecía que abría el
camino a una victoria trabajada. Sin embargo, un pésimo retroceso
defensivo dejó al equipo abierto para el empate transitorio y un
descuido posterior en las marcas que le terminó dando el triunfo al club
de Florencia Varela, que se fue hasta con más premio del que vino a buscar a nuestra ciudad.
El mal cierre de año no tira por la borda la gran
campaña, pero sí empaña el andar de un Pincha que pasó de ser un
inesperado líder e invicto a un conjunto que fue de mayor a menor.
Extrañamente, en lugar de crecer apoyado en la confianza que dan por los
buenos resultados, mermó su rendimiento después de llegar a lo más
alto. Debe darle una inevitable vuelta de rosca a su juego, para volver a
creer que pelear por el título aún es posible.
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