Tras su retorno al club, Mariano Pavone sueña en grande
luego de volver a ponerse la camiseta de Estudiantes. Más de 10 años
después de su consagración, el Tanque revive en un mano a mano y una
producción exclusiva con el Sitio Oficial la histórica tarde del 13 de
diciembre de 2006: la final contra Boca, su gol, la gloria, en el día
"más feliz" de su vida a nivel deportivo.
Glorioso minuto 35 del segundo tiempo del 13 de diciembre de 2006.
Una final. Un gol. Un grito de gloria. Un festejo de campeón. Un
estadio de Vélez teñido de rojo y blanco, de un momento imborrable para
todos los hinchas de Estudiantes y ni que hablar para Mariano Pavone,
el Tanque; el hombre que le puso la frutilla al postre después de un
torneo memorable. El tiempo pasó, pero las victorias son eternas, quedan
y quedarán para siempre. El Apertura 2006 está en el libro sagrado de
los grandes capítulos escritos en 112 años de historia de mística. Hoy,
poco más de una década después y en su retorno a la institución, el
Tanque de Tres Sargentos revive el día “más feliz” de su vida a nivel deportivo en una entrevista y una producción exclusiva con el Sitio Oficial. 13-12-2006, por Mariano Pavone.
“FUE ALGO SOÑADO”
Caballo que alcanza ganar quiere, dicen. Y así fue. Pavone retrocede
poco más de 10 años y recuerda la persecución incansable de aquel equipo
del Cholo Simeone que coronó con la final ante Boca. Lo define como
algo “soñado”, casi como si hubiese sido ayer, siente lo vivido las
horas previas, el durante y el post de ese partido que depositó otra vez
a Estudiantes en la gloria del fútbol nacional: “Fue algo soñado.
Llegar después del partido con Arsenal, que sabíamos que íbamos a jugar
la final que era el sueño que teníamos. Necesitábamos ganar y que Boca
pierda, se dio y esos días previos a jugar la final, incluso el mismo
día era una ansiedad de salir a jugar. Por eso quizás nos costó el
primer tiempo, ya el segundo nos soltamos más. El hecho de arrancar
perdiendo, después empata Sosa de tiro libre y me toca hacer el gol
sobre el final, y cuando se da el pitazo fue una alegría inmensa,
cumplir un sueño, algo maravilloso”.
EL GOL, EN PRIMERA PERSONA
“Me acuerdo que fue un saque largo de Mariano (Andújar), va a
disputar la pelota Lechu (Maggiolo) con Cahais, que lo aguanta y en eso
no se da cuenta que yo vengo por afuera, por la parte izquierda; pica la
pelota, sale Bobadilla y si chocábamos era uno o el otro. Hago un
taco-sombrero que salió perfecto y después al cabecearla veo al Cata
(Díaz), trato de alejársela al segundo palo y después Morel Rodríguez no
llega. Ahí salí al festejo alocado, a gritarlo con todo donde estaba la
platea de Estudiantes”, relató Mariano tras posar para la foto emulando
el festejo en la cancha 1 del Country de City Bell, con la jugada
grabada de memoria en su cabeza, en un momento que le quedará para toda
la vida, como a cada uno de los hinchas que esa tarde rompieron en
llanto de emoción.
“ES LO MÁS LINDO QUE ME TOCÓ VIVIR EN EL FÚTBOL”
Hoy está a un gol de los 60 con la roja y blanca, y sueña con llegar a
la marca de los 100. Lo logre o no, el de la final con Boca es hasta
hoy el más memorable de todo, el “más lindo”, según el propio Tanque.
Difícil de explicar o describirlo con palabras, Pavone le pone su sello
al 2-1 del campeón 2006: “Es el más importante, seguro. Es el gol que
sueña todo jugador, todo delantero, hacerlo en una final, sobre la hora,
es algo muy lindo y lo más lindo que me tocó vivir en el fútbol”.
CON EL PASO DEL TIEMPO, CADA VEZ MÁS IMPORTANTE
La dimensión del título para Pavone se agranda cada año un poco más. Y
ni que hablar luego del aniversario celebrado en 2016, cuando el club
tuvo su camiseta conmemorativa. El tiempo pasará y la historia dirá que
ese 13 de diciembre de 2006, la gloria que logró Estudiantes, ese gol
del Tanque, ese equipo capitaneado por Verón, dirigido por Simeone y
compuesto por gladiadores dieron cuenta que en el Pincha la palabra
imposible no existe ni existirá jamás: “Uno a medida que van pasando los
años toma más dimensión. En el momento uno sabe lo importante, además
hacía 23 años que no se salía campeón, y cuando va pasando el tiempo se
nota mucho más. Hace poco se cumplieron 10 años y se hizo una camiseta
conmemorativa, así un montón de cosas que hace dar cuenta de la
relevancia. Es algo muy lindo que nos tocó vivir”.
EL 13 DE DICIEMBRE PARA PAVONE ES…
La despedida de la entrevista no es con una pregunta, sino con una
frase para completar por el protagonista. Después de la producción con
la entrada de la final y el festejo, las palabras quedan en boca del
goleador, como quedó aquella pelota que pasó por sobre la humanidad de
Bobadilla, luego en la cabeza del Tanque y después fue a parar al fondo
de la red. El 13 de diciembre para Mariano Pavone es: “Deportivamente
fue el día más feliz que me tocó vivir en mi vida”.
Web Club Estudiantes

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