EL ÁRBITRO NO ESTUVO A LA ALTURA EN UN PARTIDO OLVIDABLE
Las posibles expulsiones de Melano y Bolívar, más un penal de Oreja fueron las jugadas más cuestionables
Diego
Abal se fue del Bosque con sabor a poco, como los jugadores y los
hinchas. Es que tampoco tuvo un buen partido, y si bien no dejó una duda
muy grande como para el debate en la semana, tampoco acertó en el
manejo de las acciones.
El árbitro intentó tener el partido con
riendas cortas, al punto de amonestar a Lucas Melano a los 6 minutos y a
Ezequiel Bonifacio dos minutos después. Ambas por faltas fuertes pero
que en otros partidos hubiesen sido desapercibidas.
Luego siempre
optó por lo más fácil: falta de los atacantes en detrimento de los
defensores. Juego interrumpido y el problema bien lejos. Además, nunca
supo dar bien la ley de ventaja, equivocándose en partes iguales contra
ambos equipos.
Las jugadas más polémicas se sucedieron en el tramo
final del partido. La primera fue a poco de finalizar el primer tiempo y
tuvo como protagonista a Lucas Melano. El delantero de Estudiantes fue
el primero en ser amonestado y luego cometió una falta en la entrada del
área que bien pudo valerle la segunda amarilla. Abal abrió los brazos
ante el reclamo de los jugadores de Gimnasia.
La segunda polémica
llegó a los 38 minutos, cuando Facundo Oreja cayó dentro del área y tocó
la pelota con su brazo derecho. La jugada fue invalidada porque al
momento de su caída cobró una infracción de Gastón Giménez, que
realmente no cometió. La falta no existió.
La última jugada que despertó alguna
duda fue una de las últimas acciones del partido. Contragolpe para
Estudiantes que encabezó Rodrigo Braña, tras una pérdida en la mitad de
la cancha. El Chapu arrancó la corrida y Agustín Bolívar lo cruzó en la
mitad de la cancha con mucha violencia, al cruzarle su pierna derecha en
el mismo izquierdo del jugador albirrojo.
Aquí Abal le mostró la
tarjeta amarilla, que tuvo gusto a poco, porque realmente la jugada
estuvo cerca del color rojo, por la violencia y la forma utilizada.
Fue
tan notoria la falta que Braña le discutió unos cuantos segundos al
árbitro y se quedó protestando unos minutos después del partido. Le
mostró su muslo y le reclamo la expulsión. Ya es historia, como el
arbitraje de Diego Abal, que tal vez ayer haya dirigido su último
clásico platense.
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