VERÓN, UN APASIONADO A LOS 74 AÑOS
Es un agradecido por el deporte. Y confiesa que todavía se sigue reuniendo con amigos los domingos por la tarde
Juan Verón y los recuerdos de la primera proeza pincha a nivel continental
-En los años ‘60 el plantel tenía pocos nombres y muchas veces jugaban cada tres días. ¿Cómo hacían?
-Era
lo que había y se jugaba. Algunos muchachos lo sintieron, como Eduardo
Manera y Juancito Echecopar, que se lesionaron. Lo bueno que teníamos
chicos de las inferiores muy bien preparados que estaban listos para
jugar.Se trabajaba mucho en ese aspecto. Fijate el caso de Daniel Romeo,
que jugó varios partidos con menos de 18 años.
-No se hablaba de rotación como ahora...
-No,
el técnico preguntaba quién estaba para jugar y jugábamos. Encima Cacho
Malbernat jugaba de cuatro o de tres. Siempre había alguno para
reemplazar.
-¿Alguna vez se puso a pensar qué hubiese sido de usted en el caso de jugar en esta época?
-Es
difícil porque los tiempos cambios. Hoy gambeteás a uno y el segundo te
mata. Antes había más respeto. A mí me gustaba la gambeta porque venía
del potrero, con los chicos del barrio. Me sigue gustando, eh. El otro
día en el Prado Español pude gambetear bastante. Todos los domingos
jugamos con amigos. Fue un partidazo.
-¿Sigue teniendo la misma pasión por el fútbol que a los 18 años?
-El
fútbol es mi vida, qué querés que haga. Si no hubiese sido jugador de
fútbol no sé dónde estaría: muerto o en la cárcel. No sé qué hubiese
pasado. Soy un eterno agradecido al fútbol y a todo que lo rodea.
-¿Estudiantes les cambió la vida a todos los de aquel plantel?
-Sí, no tengas dudas. Estudiantes y Zubeldía nos cambiaron la vida. Nada hubiese sido lo mismo sin Osvaldo...
-¿Hay algo que le haya faltado en su vida futbolística?
-Jugar
un mundial con la Selección. Jugué algunos partidos pero era un momento
de una desorganización total y yo venía de otra escuela. Nos citaban
para entrenar a las 10 de la mañana y tal vez eran las 11:30 y no
empezábamos. En Estudiantes se respetaban los horarios, había multas...
Entonces hablé con Maschio y renuncié. Salvo eso, después conseguí todo
en el fútbol
-¿Le costó mucho al hincha de Estudiantes entender su juego?
-Al
principio sí. En un momento me quería ir a otro lado, porque no jugaba
mucho. Estuve un año sin hacer un gol y me habían operado de la rodilla.
Era el tercer suplente. Se lo dije a Osvaldo, le propuse que me deje
ir. El click lo conseguí en un partido contra Santos, en El Salvador.
Ganamos 2-1 e hice un gol.
-¿Cuál fue ese partido?
-Hicimos
una gira por Centroamérica a finales de 1966 y algunos jugadores fuimos
cedidos para jugar para El Salvador contra el Santos de Pelé. Jugamos
Madero, Santiago y yo. El partido no terminó, porque cuando metimos el
segundo gol la gente invadió la cancha. Después de ese partido no paré
más.
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