lunes, 6 de febrero de 2012

El mérito estuvo en haber ganado sin mostrar un rendimiento que convenza


PENSAR EN LA COPA MOTIVO A UN ESTUDIANTES TODAVIA EN CONSTRUCCIÖN

Verón volvió a ser tutor y figura. Marcó el pulso de un equipo desparejo al cual le faltó mayor generación de juego.

Por MARTÍN MENDINUETA

A sólo un puñado de días para el debut oficial ante Newell's, la conclusión más nítida sobre el presente futbolístico albirrojo se encuentra íntimamente ligada a la continuidad profesional de su máximo ídolo. Representa un gran alivio para Estudiantes que Sebastián Verón aún no haya dado por terminada su carrera como futbolista.

El último sábado, en ese horno inmenso donde nadie se salvó de andar con la ropa empapada de sudor, el equipo dirigido por Azconzábal se pareció bastante a aquel que terminó el almanaque 2011 queriendo recuperar la efectividad perdida.

Después de las vacaciones, del trabajo de pretemporada y de los sacudones finales del mercado de pases, Estudiantes sigue teniendo a la "Brujita" como principal referencia de su juego. Todo pasa por él. En los toques cortos y, mucho más, cuando el objetivo es atacar por la autopista del pelotazo certero. Lejos de minimizarse, la dependencia hacia su capitán se advierte en cada construcción ofensiva. Verón marca el ritmo. Gobierna sin oposición por opulencia propia y carencias ajenas. La jugada puede terminar con un remate al arco de Boselli, en una gambeta de Gastón Fernández o apostando al centro desde la derecha enviado por Mercado, pero no hay incógnitas en cuanto a su inicio: cada avance brota del menú técnico de su jugador emblema.

El primer tiempo de lo que restaba jugar ante Banfield desnudó a un Estudiantes demasiado previsible. Fue constantemente hacia el arco de Lucchetti porque su rival no tenía la convicción de salir, pero el perfume de gol jamás merodeó por donde estaba el grueso de la hinchada "Pincha".

La casi nula capacidad de desequilibrio de Mariano González, una "Gata" encerrada en el "patio" trasero de quien pretendió ganar aferrándose al gol que había anotado en noviembre del año pasado; sin entrar en juego Boselli y no pudiendo convertir a Mercado ni a Iberbia en válidas alternativas por las bandas, fueron elementos decisivos para que el entretiempo llegara como un lapso aliviador.

REPUNTE Y BUENOS GOLES

La cena del sábado resultó feliz para Estudiantes porque en el capítulo final mejoró de mitad de cancha hacia adelante. El ingreso del "Rayo" Fernández por Sarulyte fue un mensaje contundente del "Vasco". La velocidad del Fernández que todavía no es figura, pero sí una muy buena opción de recambio, sacudió el tablero. Minutos después llegó una perlita hermosa de "La Gata" que terminó en una joya de mayor valor a partir de la impecable definición de Boselli.

En pleno lucimiento de la "Brujita" (Lucchetti evitó que convirtiera un gol tremendo por la potencia y dirección de su pegada con la pelota en movimiento), el mismo Sebastián sirvió un centro bárbaro que ayudó al gran anticipo goleador de Mercado. De cero-uno en Quilmes, al dos-uno en el estadio que tanto extrañó. Negocio fundamental para un ciclo que todavía gatea.

La charla entre hinchas también dejó un reconocimiento especial para dos intervenciones muy buenas de Damián Albil, sobre todo el cabezazo que despejó cuando parecía cantado el gol del "Taladro". Mientras la gente espera a Andújar, sería injusto no destacar el aporte de quien nunca pudo sentirse genuino dueño del arco albirrojo.

Los otros apuntes finales no fueron tan positivos. Matías Sánchez nunca pudo imponerse en el mediocampo, Sarulyte empezó muy nervioso, después del primer gol hubo momentos de confusión en la última línea y Mariano González, pese a sus ganas y movilidad, no encontró caminos para aportar claridad en tres cuartos de cancha.

Palo y a la bolsa. Ganar era el primer deber y así lo hizo. El rodaje del torneo que ya viene le dará la oportunidad de saldar lo que dejó como deuda.

Diario El Día
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