domingo, 20 de abril de 2014

La caldera del diablo

ESTUDIANTES FUE REALMENTE VISITANTE EN UN GIGANTE COLMADO

La cancha fue un infierno porque los locales lo vivieron como una final. Presencia albirroja en el Gigante

ROSARIO (Enviados especiales).- La ciudad amaneció soleada y expectante. Silencio tenso. Algarabía reprimida. Todos los hinchas de Central sabían que el partido de ayer era, posiblemente, su última chance de prenderse en la pelea por el título en el torneo Final.
Por eso entre jueves y viernes se convocó a los hinchas a acudir al estadio y a dar “el mejor recibimiento”. Desde la web, en foros de hinchas y través de la página oficial se convocó a una movilización que hiciese sentir la localía.
Desde el mediodía que en la Costanera y en la Avenida Rosario Central el color amarillo y azul dominó la escenografía. Grandes, chicos y mujeres lucieron los modelos de los últimos años. Un pacú sobre las arenas del Río Paraná fue un menú repetido de tantos hinchas, que montaron guardia varias horas antes del inicio del partido.
Sobre el Boulevard Oroño, ya sea en la entrada a la ciudad como en la zona céntrica, también hubo “presión”. En las esquinas la muchachada hizo la previa para ir a la cancha, y algunos hasta pasaron por la puerta del hotel para avisar que iban a ser visitantes. 

EL PINCHA TUVO SU APOYO
 
Pero el hotel Ros Tower fue tierra Pincha. Desde el viernes por la noche, cuando llegó el plantel, hubo hinchas de la Filial Rosario apoyando.
También llegaron de ciudades cercanas, como Carcarañá y Victoria. Y un hincha correntino, que llegó especialmente para el partido, le entregó de regalo un precioso mate al emblema albirrojo, Juan Sebastián Verón.
Como dirigentes estuvieron Enrique Lombardi y Gerardo Villadeamigo, presidente y vice. Ambos viajaron junto al plantel.
También ocuparon un lugar dentro del palco otros dirigentes, como Viviana Luna, Nancy Ferrari y Claudio Amerisse, además de no menos de seis allegados a cada uno de ellos.
Otros que acompañaron al Pincha fueron Carlos Bendam y Quique Condorelli. Los dos colaboran con el club desde hace un largo tiempo.
Y quien no se perdió el partido fue la hincha apodada la China, que junto a su novio consiguió una entrada para poner un nuevo sello en un pasaporte que certifica que estuvo en cada uno de los partidos de su equipo fuera de La Plata.
El grupo llegó pasadas las 15:30, en dos combis, y se instaló en uno de los palcos del Gigante de Arroyito, que tuvo capacidad completa: más de 40 mil personas, el 95% socios y un selecto grupo que pagó 500 pesos las plateas superiores. 

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